Voces del silencio

Me adormezco pensante, escritos en braile que no consigo descifrar, origen de dudas que deliberadamente reconcomen mis entrañas hasta entrar en trance. Inicio de una carrera de ensueño en la que despertaré en su gran cumbre, volviéndome a la realidad.

Visión distorsionada, estaré dormido ya? Puedo controlar cada parte de mi cuerpo como si de una maquinaria pesada se tratase. Veo llamas, gritos de desesperación, sangre en unas paredes comunes. Huyo de allí, pero hay un vacío, aparezco en otro lugar del mundo en el que la luz brilla con un color verde que despunta y atrae toda mirada de cualquier persona feliz o infeliz de la tierra. Es la aurora boreal. Lagrimas brotan de asombro, felicidad y alegría en unos ojos desencajados de su órbita. Miro a mi lado y ahí está, una mochila que abro y están todos mis recuerdos que un día enjaulé en lo mas profundo de mi alma, vuelven a surgir lagrimas, cada vez mas abundantes. Todos mis deseos dentro de una mochila, como si fuese un nómada que recorre el camino para hallar y recuperar su piedra preciosa, pero no soy Indiana Jones, soy tan solo yo, un cuerpo simple, sin nada a destacar.

Empieza a nevar, trozos de cristal helado caen de un cielo verdoso para caer sobre un suelo inerte sin libertad, el blanco suele ser un color neutral, más en lo profundo de mi alma el blanco destapa la belleza mas pura. Copitos de nieve caen sobre mi piel que hierve y hace que un corazón pequeño se convierta en dos. La sangre corre, pero hoy no sale de mi vida, hoy se junta el rojo con el blanco, chispas de pasión y amor resurgen en mi alma malherida, pero soy consciente, es todo un sueño.

Mi mente sabe hacer buenas jugadas en un partido que jamas podre ganar, en mis sueños mas profundos se unen mis ansias de volar y ser libre, libre junto a ti.

De repente deja de nevar. Como si de la enésima maravilla del mundo se tratase, estrellas fugaces caen del cielo y solo queda que sentarme, junto a mi amada, a bendecir tan glorioso momento.

Pero una desvía su trayectoria, roca sanguinaria, roca mortal, roca de fuego cae sobre nosotros. Termino mi estancia en el paraíso. Vuelta a la realidad.

Mi mente tan solo es capaz de recordar un ultimo susurro antes de aquel silencio desolador, “quédate conmigo otra noche mas”.

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