Ciao 2015

Diciembre, mediados, la luminidad navideña alumbra el pueblo, los pájaros ya emigran allá donde reina el calor. El año ya se acaba, termina igual de como empezó, incluso con más mierda por encima creemos en el milagro de navidad. Pero aquél movimiento que surgió para, según la iglesia, dice que nació Jesucristo, es tan solo una invención de las grandes multinacionales para que practiquemos el consumismo, que gastemos, gastemos y gastemos aquél dinero que no tenemos para pasarlo mal en enero y que el poco que nos quede nos lo gastemos en las rebajas.

Pero no quiero resaltar este movimiento cultural para que destaque mi año. Ha sido un año repleto de altibajos pero que ha pasado de la noche a la mañana. El tiempo se incrusta en mi piel dándola de sí, haciéndome un año más viejo. Todo un año dedicado a lo mismo, a pensar en una sola cosa que hacer apartar a todo lo que venga relacionado con el dinero, trabajo y familia. Quizás sea una razón egoísta, quizás nunca tenga solución, quizás nunca hubiese pasado. Miles de preguntas que atormentan mi cabeza haciéndome pensar día tras día en ella. En una figura que ilumina la noche con su alma de fuego y su piel marcada por la nieve. Pero nada será resuelto haciendo que desaparezca el 2015, no volverá y tengo que acostumbrarme. El lema “vuelve por navidad” no existe en mi mundo, ella ahora ha empezado otra etapa en la que no puede llevar el peso del pasado, pero mi peso me llevará hasta un futuro en el que consiga aliviar y regenerar aquella parte de mi corazón que se llevaron. Para el año siguiente, un nuevo camino empezaré, volveré a recoger mi mochila y como si de un nómada me tratase, buscaré mi casa y mi lugar por todo el mundo. No ha habido día que no piense en ti, y no creo que lo haya hasta que alguien me acepte y me quiera como un día lo hiciste tú. Esta navidad, es tan solo otra más, otro año más que acaba y el primero que estas lejos de mí. Hace poco fui de acampada, y mirando al cielo estrellado vi una, vi una estrella fugaz y antes de poder pensar que deseo quería, salió disparado hacia el cielo. Ese pequeño instante en el que imaginas la vida perfecta, se convierte en el momento más preciado del año, solo cuando sueño, soy feliz.

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