Liberación

Hoy me he levantado como un domingo cualquiera, solo que hoy hacía mucho viento. El mundo se ha levantado cansado y por eso sopla, yo me levanto cansado y por eso resoplo. Pero lejos de ese viento cabreado y cansado que choca contra mi cara repleta de lagañas, hay pequeños rayos de luz que salen de entre las nubes para dejar pequeños margenes en mi jardín. Cosa poco eventual, en enero han florecido los primeros almendros, cuando normalmente nacen en febrero. Significa que el cambio esta cerca, la tradición está muriendo, y tenemos que coger el timón de este barco y llevarlo a la playa más serena y en calma que encontremos. La rutina del día a día cierra a aquellos que desean experimentar sensaciones y descubrir, aquellos exploradores que buscan el tesoro en esta gran isla llamada tierra. Isla porque? Porque esta sumergida en el pequeño y a la vez infinito espacio. No tenemos porque ser astronautas para visitar aquello que nos vigila todas las noches, aquel cosmos intenso lleno de maravillosos colores y fuegos artificiales que a su vez son tan naturales como nuestra existencia. Porqué no mirar al cielo? Porqué no creer en la inmensidad del universo? Porqué..? Siempre buscamos pegas para no hacer algo que quizás no nos ilusiona lo suficiente. Buscamos ser alguien pero sin encontrarnos a nosotros mismos. Buscamos ese tesoro sin un mapa.

Hoy no es un día cualquiera me voy dando cuenta a lo largo del día, hoy quiero liberarme de aquellas cadenas y de aquél peso que he llevado hacia la cima del Olimpo. Quizás el fin de mi condena esté cerca, pero no puedo tocarlo aún. Libera tu alma y libera tu corazón, pero sobre todo haz caso a la razón.

Mis más fieles tripulantes buscaron su liberación para poder partir hacia su propia casa. Yo soy un nómada que busca un lugar donde aposentar la suya. Que los fantasmas del pasado pesan y necesito librarme de ese peso que me tapa, que me aplasta como un gigante con su enorme pisada. Quien sabe lo que depara la vida, el futuro, o el hoy en si mismo, solo sé que no se por donde empezar ya que a cada paso que intento dar, hay una fina cuerda de violín que me hace caer. No se puede cortar, no puedo tirar de ella, no puedo volar. Pero hoy me han hecho saltar una, pequeña golondrina que surca los cielos buscando el sol, se ha desencaminado de su ruta para cogerme y saltar esa pequeña cuerda. Aquella golondrina a la que repudié cuando pedía cobijo en mi barco hoy ha venido a por mi.

Quizás esos pequeños rayos de sol la mantengan con vida, quizás me mantengan a mi.

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