LAS AVENTURAS DE OBLIQUOS: El viaje II

Que fácil ha sido… debería haber pensado Obliquos cuando sostenió al própio cocodrilo por los aires y lo hizo volar kilómetros de aquí.
Durante un buen rato el camino se hace ameno, y Obliquos para cerca del río porque debe cruzarlo e ir hacia el norte. Stifler bebe. Un agua mineral que cae de manantiales hermosos, una tierra tan verde.. No hay tiempo para detenerse, el pueblo está en peligro gracias a unos sonidos que se escuchan a lo alto de la montaña. Son señales! Las rocas estan empezando a desprenderse y estan evacuando a todo el poblado.
Pasada la mitad del camino Obliquos mira las señales en los árboles y ve que se aproxima a la ciénaga de lodo. Intenta bordearlo para evitar al Logan Pinzamorte que se oculta entre estos bosques.
Al bordear sufre una emboscada, dos cazahumanos se plantan frente a obliquos. Disparan ballestas hacia Stifler para tumbarlo, parece que pueden llegar a dañarlo pero se detienen en último momento.
Obliquos las ha detenido! Gira en sentido contrario las flechas y acaba sin piedad con esos cazahumanos.
Reconociendo los cuerpos, una pinza de escorpión gigante lo golpea junto a Stifler y los envía directos a la ciénaga.

Continuará…

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LAS AVENTURAS DE OBLIQUOS: El viaje I

Hacía mucho tiempo, en las lejanas montañas de la gran tierra, había un pequeño pueblo que sufría las consecuencias de la madre naturaleza, necesitaba oro para poder trasladar a su pueblo. Lejos de allí había unas altas montañas que parecían acartonadas. Allí arriba residía en su cueva el hechicero junto a toda una gran fortuna. Su séquito robaba a los pueblos cercanos pero nadie podía subir a las montañas ya que decían que estaban encantadas.

Un chico del pueblo, Obliquos, había podido desarrollar tanto su mente que hasta alcanzar la telequinesis. Pensó que quizás él pudiese entrar en las montañas y esquivar cualquier tipo de barrera. El pueblo llamado Onirio puso su fe en él pero sabían que era un camino complicado.

Obliquos emprendió su camino acompañado de su lobo gigante Stifler, oscuro como la noche, blanco como la nieve y con mirada celestial. Avanzando por la orilla del río evitarán a los avistadores infiltrados del Hechicero, pero no podrán evitar al capitán del río. Un cocodrilo gigante con una mandíbula capaz de destruir aldeas en segundos, detiene a Obliquos impidiéndole el paso.

– ¿Dónde te crees que vas? Ésta zona es mi territorio, !y quién entra sin permiso ya sabes lo que pasa!

Continuará…

Primavera de destellos

Senda sofocante ante el sol anticipado. Una estrella ha caído y el cosmos ha callado. Fuerzas misteriosas hurgan en el pasado, recordar no es vivir por si lo has olvidado. Dar a conocer el placer de sentir, de poder vivir y no estar en el sin vivir. Dulce sabor otoñal pero que sabe a verano, chocan, plasman, resurgen de todo aquello que los habian atacado. Luz, oscuridad, vacío, eternidad. De las oscuras tinieblas al cielo azul que ves centellear, cantos primaverales alteran la sangre de aquellos que escuchan sus melodías. Quizás cantos de sirena, cantos de aves, quien sabrá? Detrás de ellos se esconde la verdad. Ojos que no ven ojos que no sienten, ojos que sienten todo lo ven. Nuestra infinita madre, es consciente del desastre. Pero hoy podré dormir, por el encantamiento de un ave.