El Clan Obliquos, Raices.

Pinos, nubes, montañas, tierra, cielo. Descripción del pequeño paraiso terrenal que me ofrece mi tierra. Un cielo azul que es tan majestuoso que realza las nubes blancas con esas formas tan irregulares, que puedes ver hasta el mismísimo tótem albergado en lo más profundo del monte Hylon. 

Siglos han pasado desde el último que pudo entrar, el clan Obliquos lo ha buscado de generación en generación pero no dieron con él. Los textos del gran Obliquos han servido de guía a todos ellos desde sus propios hijos, decían:

“Cara arrugada mezcla de rayas, tótem del cielo cae en el Hayla. Invoca su dios, sin final no hay mañana.”

Quizás algún día emprenda el viaje que todo integrante del clan Obliquos debe hacer, pero aún soy jóven, debo estar más experimentado.

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Las aventuras de Obliquos: EL VIAJE III

– Maldito Pinzamorten!

Obliquos no se lo esperaba. Un viejo conocido, que hace muchos años, ayudó al pueblo en la gran inundación construyendo una presa para que el pueblo no quedase inundado. De hecho, no sirvió para nada porque ahora las montañas se derrumban.

Pizamorten es un escorpión gigante al cuál Obliquos derrotó, pero lo dejó en libertad ya que establecieron una buena amistad.

– Pizamorten!!! Que te crees que estas haciendo? Quieres que te vuelva a patear el trasero? Déjame pasar tengo una misión que cumplir.

El pinzamorten parece que no atiende a razones y vuelve a lanzarle un ataque directo a Obliquos, esta vez consigue hacer una traslación, y consigue esquivar su ataque. Parece como si estubiese con rabia, con ira, como si no pudiese controlar sus propias decisiones.

Aunque… Parece que Obliquos se fija en algo. Sus ojos son completamente azules, no se distinguen las pupilas ni nada del ojo.

– Quién te ha hecho esto? -Pregunta Obliquos confuso a su viejo amigo.

Parece que intenta reaccionar y contestarle, pero a la vez se vuelve con más ira y empieza a chillar descontrolado. Su propia furia desprende un aire tormentoso y huracanado que hace volar a Stifler. Obliquos cansado de tanto retraso, en una milésima de segundo detiene el tiempo, no literalmente, pero si detiene todo el escándalo que había montado allí. Baja a Stifler tranquilamente y bloquea cualquier tipo de movimiento del Pinzamorten.

– Bien ahora que parece que te has calmado un poquito, vamos a tener una corta pero productiva charla. Dime, quien te está controlando?

 

Continuará…