Las Aventuras De Obliquos: Capítulo 1 ( 3a parte )

Obliquos antes de emprender el viaje quiso quedarse unos días en el pueblo. Mientras visitaba a viejos conocidos, empezaron las paredes a temblar de las propias montañas y empezaron a desprenderse rocas del tamaño de un mamut a pares. Al notar el temblor, Obliquos apareció en un ver y no ver y paro en el aire todas las rocas que empezaron a caer. Mostrando un poco de su poder la hizo levitar y las bajó rápidamente tirándolas al lago que había a unos pocos kilómetros.

Los aldeanos quedaron sorprendidos al ver cómo había realizado ese acto milagroso sin tan solo inmutarse. Sus ojos que hasta ahora solo reflejaban pesimismo empezaron a brotar un poco de esperanza, lo chicos más pequeños lloraban de la emoción y veían alucinados los poderes que tenía Obliquos. Él mismo empezó a desalojar esa zona del pueblo y enviarlos con los guerreros que estaban en otro sector. Después del estruendo y del miedo pasado Obliquos acabó de hacer unos cuantos recados, compro hierbas medicinales, algunas pociones, antídotos y por último pasó por la forja. Tenía guardados metales que recopiló durante su entrenamiento y quería hacerse un arma que había diseñado mientras reflexionaba de su habilidad con el chamán. Una lanza con la punta partida en 4 hecha de oro, el cuerpo de titanio, y 5 bolas del tamaño de un huevo de avestruz de mitril sólido, un metal con un color verde nuclear que encontró en los Valles de Salazar. Las bolas van sueltas ya que su mejor uso es cuando Obliquos usa la telequinesis,  es capaz de lanzarlas a una potencia increíble.

Un aullido muy agudo de fondo hizo a Obliquos empezar a darse prisa por salir e iniciar el viaje, ese sonido tan chirriante venia de la entrada del pueblo, allí con una pose divina lo esperaba su lobo gigante Skifler, rasgos oscuros como el anochecer y reflejos blancos como la nieve hacían que su mirada celestial, como el cielo más claro y azul que podamos ver en Los Bosques de Reïn, destacase más que cualquier avalancha que pudiese haber por Onirio.

Obliquos conoció a Skifler mientras el dejaba la mente en blanco en la cascada del Nigrón. Cuando estaba meditando, Skifler ante lo desconocido atacó a Obliquos ya que detrás de la cascada se ocultaba la cueva donde vivía Skifler, pero detuvo su ataque tan solo abriendo un ojo y mirándolo fijamente. Algo le tubo que transmitir cuando Skifler paro al instante, cambiando su ataque rápido por un acercamiento poco a poco hacia donde estaba meditanto. Empezó a olerlo y lamerlo hasta que vio que no era ningún peligro, después de entrenamiento Obliquos se quedó en su cueva un tiempo aprendiendo del entorno donde vivía Skifler, armonizó y creo tal vinculo que se hicieron inseparables en poco tiempo, ante la necesidad del lobo por tener compañía y con un Obliquos mentalizado en su progreso decidieron formar una alianza, aunque suena a tratado de paz, no se iba a quedar la cosa en una simple unión de fuerzas, se iban a convertir como en hermanos.

Desde entonces que Obliquos no viaja solo, siempre acompañado de Skifler, deseoso por ver mundo sabiendo que su compañero lo defendería hasta la propia muerte.

Han pasado 4 años ya desde que se conocieron, han madurado y están listos para enfrentarse a cualquier reto que les pueda poner este mundo tan increíble, donde la primera prueba es acabar con el reinado del horror de Menhill.

 

 

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