Las Aventuras de Obliquos: Capítulo 5 ( Completo y último en exclusiva )

 

 

Allí estaba Obliquos, frente a aquel guardián oscuro con cuerpo de fauno y cuatro grandes patas que le hacen tener una gran estabilidad. Pero el joven con telequinesis no se rinde, el poco miedo que tenía frente al poder potencial de ese ser se fue cuando se plantó delante de él. Skifler había accedido hasta las profundidades del bosque, al otro lado de la montaña, no sabemos qué tipo de órdenes le dio Obliquos, pero su fiel compañero salió escopeteado bosque abajo.

Mientras tanto, a lo alto de la cima del Milagro, envueltos de una niebla bastante oscura y por una tormenta eléctrica que la podía ver cualquier habitante de los Bosques de Reïn, Obliquos lanza su primer ataque contra el guardián. Se aleja unos metros para disparar con potencia sus bolas de mitril directas al cráneo de ese demonio consiguiendo tumbarlo, pero como si se hubiese chocado un insecto con su cabeza, se vuelve a poner en pié. Sin inmutarse el guardián envía un rayo que sale de sus manos hacia Obliquos, pero le da tiempo a reaccionar y consigue esquivarlo. El enfoque del guardián oscuro es muy lento y le cuesta visualizar a Obliquos para seguir atacándole, con lo que el joven se aprovecha de esa ventaja y con una traslación se sitúa bajo sus cuatro patas. Con fuerza arma su lanza y consigue atravesar una de sus piernas con lo que lo deja un poco cojo. El guardián, al notar el dolor, cae sentado para aplastar a Obliquos isofacto y parece que lo consigue. ¡Obliquos ha sido aplastado por el guardián! Todo se había calmado con su asentamiento sobre Obliquos, volvía el silencio que dejaba actuar en primer plano a la tormenta eléctrica y sus truenos. ¿Cómo podía ser? ¿Había acabado con Obliquos?

El guardián se levanta para acabar de rematar al joven con la sorpresa de que no estaba bajo su trasero. Incrédulo busca sin cesar en los alrededores a Obliquos, cuando de repente aparece Skifler con un placaje para tumbar al guardián. Obliquos sale de la mina ya que había conseguido escapar del apisonamiento del guardián y esconderse hasta poder empezar el plan que había organizado con Skifler. El lobo gigante traía en su maleta colgada al lomo una serie de ingredientes que había recolectado por el bosque para Obliquos. Raíz de Voradil joven, semilla de Zen gigante y algunas hierbas medicinales. Obliquos machaca y convierte en pasta todos los ingredientes y saca una capsula de su bolsillo con la que lo junta todo para seguidamente comérselo. Al ingerirlo, un rayo dorado que ilumina toda la montaña cae del cielo para impactar con Obliquos.

Durante su largo entrenamiento, el joven con telequinesis aprendió a crear pociones gracias a la sabiduría del Chaman Buriki. Solo tenía que combinar una serie de ingredientes y juntarlos con unas capsulas que le dio antes de acabar su entrenamiento. Esas capsulas contenían esencia de los dioses, unas capsulas que muy pocos en Los Bosques de Reïn disponían y mezcladas con los alimentos correctos eran capaces de reponer su energía al 100%.

Ante el flujo de energía que corría por el cuerpo de Obliquos ahora mismo, su aspecto había cambiado totalmente, su pelo rubio se había vuelvo verde, sus pupilas también y le surgió una especie de aura alrededor verde resplandeciente. El guardián oscuro se decide a atacar antes de que el chico probase su poder con él, así que de la nada abre un portal y aparecen esbirros parecidos a los que el hechicero Menhill tenía y que Obliquos con Skifler habían acabado rápido antes del desvanecimiento del hechicero.

Un gran ejército de esbirros se sitúa alrededor del guardián pero antes de que puedan reaccionar y servir las órdenes de aquel ser oscuro que venia del mundo de las tinieblas, Obliquos ya había pasado a la acción. Mientras salían del portal, el joven creó un reflejo suyo delante del guardián y haciendo una traslación hacia un plano oculto donde nadie lo veía, empezó a cargar su ataque. Una onda expansiva que vuela por los aires a todos los esbirros, había conseguido el guardián invocar a un ejército de cien esbirros pero no duraron ni cinco segundos. Seguidamente Obliquos aparece levitando a altura de la cabeza del guardián apuntándolo con la lanza, pero se detiene un instante antes de atacar.

  • Dime una cosa Guardián oscuro, ¿el hechicero ha invocado todos sus secuaces y monstruos de vuestro mundo?- Dijo Obliquos pensativo.

Pero el guardián no habla e intenta atrapar con sus grandes manos a Obliquos, cuando ve que sus brazos empiezan a moverse, el joven con telequinesis no duda en acabar con aquel monstruo. Su lanza atraviesa su cabeza creando una explosión de flujo hasta desintegrarse.

Al desintegrarse aquel ser maligno, la tormenta eléctrica amainó y la niebla tenebrosa desapareció. Era como si todo hubiese vuelto a nacer, el silencio en la montaña, en todos los Bosques de Reïn. El sol volvía a alumbrar aquel valle tan seco y lleno de piedras donde siempre daba el sol, en la otra cara, volvían a sentirse cantar los pájaros y aullar algunos lobos gigantes. Al acabar todo, Obliquos cae de donde estaba levitando al suelo, sin fuerza alguna. Skifler lo monta encima suyo para que descanse y cree que la mejor opción ahora mismo es bajar la montaña directamente por si volviese a haber algún peligro, así que decide bajar por aquel bosque y ya de paso volver a recoger algunas hierbas medicinales y raíces.

Las provisiones que llevaban habían quedado incomestibles por la batalla así que también cogerán algunas frutas que encuentren por el camino pero sin desviarse de la misión principal.

Un bosque de Voradil centenarios con más de diez metros de altura era el lugar por donde bajaba Obliquos a lomos de Skifler, esquivándolos a gran velocidad con lo que consiguen plantarse bajo la montaña en poco menos de una hora.

El último paso ante de llegar a las montañas era el pueblo de Claderos. Un poblado afín al hechicero. Digamos que ha arrasado el antiguo pueblo para instalar en sus cabañas a sus secuaces. Pero por otra parte los tiene bastante camuflados porque ese pueblo es un gran enlace comercial y también por el que pasan muchos viajeros. Los mismos secuaces tenían comercios con lo que la gente pagaba su oro si quería comida, materiales o animales. Obliquos cree que Menhill quiere apoderarse de todo lo que pueda para implantar sus reglas ya que está cobrando y saqueando, y quien no muerda su manzana muere.

Al llegar abajo Skifler para a la orilla de un pequeño lago donde deja tumbado a Obliquos junto a un Voradil mientras bebe un poco de agua. El joven parece que vuelve en sí y despierta. Confuso, observa alrededor y ve que está debajo de la montaña con lo que deduce que todo ha terminado.

  • Skifler, vamos a hacer noche aquí y preparare un par de pociones de sanación para ti y una capsula medicinal para mí. No creo que esos malnacidos seguidores de Menhill nos encuentren aquí.

 

Durante años, Obliquos había querido que todo viviese en armonía, por eso quiso ayudar a la gente. De pequeñito preparaba curas con hierbas medicinales y las probaba cuando se enfrentaba algún animal que atacaba el poblado. Seguidamente supo que para estar en armonía tenía que saberlo todo sobre la mente y el razonamiento con lo que acudió al chaman Buriki. Le enseño la meditación, como relajar la mente para poder utilizarla cuando desees y para lo que quieras concentrarte. Luego le enseñó el misterio del conocimiento con magia mística con lo que empezó su curiosidad y ahí explotó el principio de telequinesis. Empezó a aprender a concentrar fuerza con diferentes partes del cuerpo hasta que unos años después empezó en serio su entrenamiento con el chamán Buriki para conseguir el máximo poder con la telequinesis.

Cuando cae la noche más profunda, Obliquos se levanta para escalar un poco y subir a lo alto de una meseta que había cerca del lago donde dormían viendo a lo lejos su siguiente destino antes de llegar a las montañas acartonadas, lugar donde residía la guarida del hechicero Menhill. Ocultado entre los grandes árboles que había rodeándolo, se escondía un poblado llamado Claderos. Hace un siglo aproximadamente, este poblado daba refugio a aquellos viajeros que venían a visitar las montañas acartonadas ya que por su red interior de cuevas poseía misterios que todo ser humano que haya oído hablar de ellas querría poseer. Entonces aquellos viajeros hacían noche en el poblado de Claderos. Debido al flujo de gente procedente de otros lugares, empezó a surgir un gran mercado donde el comercio de manjares, pieles, medicinas y todo tipo de artilugios jamás vistos se empezaron a intercambiar por otros más autóctonos. Todo parecía muy bonito en Claderos hasta que nació el hechicero.

Las malas lenguas hablan que nació en los bajos fondos de las montañas acartonadas, aquel lugar tan profundo en su interior que ningún ser ha sido capaz de llegar ahí. Su legado de terror y pánico recayó primeramente con el poblado de Claderos con el que arrasó con él con escalofriante brutalidad, no hubo supervivientes. Por lo que se adueñó de sus cabañas y chozas para dar cobijo a sus secuaces creando una nueva red de comercio intercambiando por oro y minerales preciosos.

Obliquos, con mirada pensativa tendrá que infiltrarse para no ser reconocido ya que el hechicero habrá informado a todos. Skifler por otra parte tendrá que bordear el poblado por el bosque lateral. En la lejanía observa las antorchas quemadas que iluminan la falda de las montañas acartonadas, en el centro más o menos un flujo de poder increíble que se desprende envolviéndolas enteras. Parece que aún queda para que amanezca, tendrá que irse a dormir para recuperarse al completo y enfrentar el último sprint del camino, pero sin duda lo que más aterra a Obliquos es pensar que se acerca al lugar donde acabaron con su padre Oblivicon.

 

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