Las Aventuras de Obliquos: Capítulo 6 (3a parte)

Se trataba de un campo invisible mágico que había puesto el hechicero para evitar cualquier tipo de magia dentro del poblado que no fuese la suya, para tenerlo todo bajo control. Obliquos es consciente de la situación: hay una entrada sin vigilancia cosa que le hace sospechar, otra con dos secuaces cobrando entrada y la restante es solo para uso y disfrute de esbirros y secuaces.

Está en una encrucijada pero cree que tomará la mejor opción sin duda. El hecho de nunca arrepentirse implica aprender de las victorias y los errores de las derrotas. Al volver al cuerpo, Obliquos aún tarda una media hora en despertarse ya que prefiere recuperar algo de energía.

Han pasado unas horas desde que Skifler se había puesto a dormir y cuando despierta, sus ojos azules como el cielo fijan la mirada en aquel humano que le había disparado una flecha y estaba tan malherido. El hombre había cogido los alimentos y el agua que Skifler le había dejado cerca suyo. Las hojas de hiedra curativa también se las había puesto y parecía que tenía mejor cara.

  • Veo que llevas bolsas en el lomo, ¿tienes amo?- Dijo con una voz templada e insegura, Skifler murmura y asiente.- Deduzco que no eres seguidor de Menhill, así que puedo estar a salvo. Soy Roldred, uno de los descendientes del verdadero Claderos. Me he escapado de las garras de los esbirros de ese guardián del pueblo ya que quieren exterminar a todo aquel que haya vivido en Claderos. Espero que tu amo no sea viajante ni esté allí, porque solo hay una entrada por la que poder acceder, y si entras no hay forma de salir otra vez. Es el poblado que abduce almas.

Skifler se lo queda mirando entendiendo cada una de las palabras pero a la vez poniendo una cara de estar alucinando que se había quedado medio paralizado por el shock.

¿Qué le estaba diciendo aquel hombre extraño sobre el pueblo al que estaba a punto de llegar Obliquos? Obliquos había descubierto que se ocultaba en cada una de las entradas y sus investigaciones cuadraban con las palabras de Roldred, aunque Skifler desconocía eso. El lobo gigante vuelve en sí y se levanta de un salto con lo que se da con el techo de piedra tras la cascada y cae desmayado.

Obliquos se ha despertado y ha tomado su decisión: entrará por la puerta donde están los dos secuaces que cobran, que es la que tenía más cerca también. No tarda en llegar ya que con su telequinesis hace una traslación que lo deja en unos arbustos de dos metros que había ahí cerca, se pone el capuchón de la túnica y levita simulando pasos hasta la entrada. Skifler está desmayado, sin poder mover un solo músculo mientras que su fiel compañero está a punto de adentrarse en lo que podría ser su perdición. Obliquos se acerca a la entrada aunque antes de que pueda avanzar un paso más, uno de los secuaces que había en la entrada se interpone a su paso.

  • ¿Eres forastero? ¿Un viajero quizás? Pues todo el oro que tengas me tendrás que dar.
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