Las aventuras de Obliquos ( Completo, versión Julio 2017)

Capítulo 1

 

Hace ya mucho tiempo, en un mundo mitológico donde lo mágico, místico y espiritual se unen para dar vida a increíbles personajes, existen unas montañas perdidas por los rincones de nuestra madre tierra. El planeta está compuesto por 2 partes de tierra que llegaban a ocupar medio hemisferio y el gran círculo marino que los separa. Una de las partes es el llamado Reino de Hayla que está totalmente habitado por la tribu Hayla, o más bien la ya creada raza Hayla; la otra era Los Bosques de Reïn, todo un paisaje verde y arboleado lleno de magia y misterios. Allí es donde se situaban unas montañas perdidas, alejadas de toda civilización y donde un pequeño pueblo llamado Onírio sufría las consecuencias de los dioses, que hacían desprenderse rocas tan grandes como sus cabañas de los picos causando grandes destrozos, incluso se habrá llevado a algún aldeano hacia otra vida. Por eso necesitaban oro para emigrar y buscar otro lugar donde vivir. No muy lejos de allí, existía una cordillera que parecía que sus montañas fuesen acartonadas. A lo alto de esas montañas vivía un viejo hechicero llamado Menhill, quien albergaba una grandísima fortuna. Su ejército, con la fuerza de un millón de guerreros, saqueaba los pueblos cercanos y mataba a quien se oponía.

Todos aquellos pueblos con tal de no sufrir las consecuencias violentas del hechicero, quisieron empezar a formar parte de su territorio y pactaron con él pagar una serie de impuestos que evitaba que los saqueadores destrozaran el pueblo.

El pacto vino porque, durante años, muchos guerreros intentaron subir a las montañas para derrotarle, pero ya podían ir con cien mil guerreros que Menhill con poco esfuerzo se apoderaba de sus almas así. Nadie ha conseguido pasar nunca del valle y los que lograban volver con vida decían que las montañas estaban encantadas.

Pasaron años y años y el territorio Menhill fue creciendo hasta que consiguió dominar todas las montañas de alrededor. Sus tropas consiguieron llegar a Onírio y quitar todo el oro y pertenencias a los aldeanos. Cansados de sus ataques, y ante la desastrosa situación geológica del pueblo, empezaron a crear un ejército para defenderse de del poder del hechicero. Ese ejército empezó a trasladar el pueblo hacia otro rincón donde las montañas no desprendieran esas rocas que acababan ocultando bajo sus escombros los sueños y recuerdos de esos habitantes que tenían una vida tranquila y normal en su cabaña. Mientras empezaba el traslado, un chico joven del pueblo volvía tras 5 años de duro entrenamiento con el chamán Buriki, quien compartió todos sus secretos sobre la espiritualidad y la mente al pueblo, dispuesto a acabar con la horrible situación que sufrían tanto por parte de los dioses como por parte del hechicero.

Obliquos había podido desarrollar un poder mental tan increíble que hasta sorprendió al chaman Buriki cuando llegó a alcanzar la telequinesis. Su vuelta era ansiada ya que su padre Oblivicon, quien protegió la aldea de muchos ataques del Hechicero Menhill, era muy querido por el pueblo. Por desgracia, en unas de sus expediciones hacia los valles de las montañas acartonadas fue detectado por los avistadores del hechicero y eliminado por un terrible monstruo creado por Menhill. Nadie encontró su cuerpo, ni se ha sabido nada de él en estos 5 años.

Los oráculos del pueblo, que son aquellos que se denominan videntes, tienen visiones sobre el futuro de los humanos y son capaces de notar de almas cerca, tampoco han llegado a ver si Oblivicon está muerto, pero tampoco notan su presencia cerca. Uno de los compañeros que iba con él logró sobrevivir, pero lo que vio le había dejado muy tocado y evitaba hablar de ello. La expedición fracasó cuando llegaron al puente del árbol Voradil: de las profundidades del acantilado surgió un animal tan resplandeciente y ardiente que los quemó como el mismísimo fuego. Es quien más lejos ha llegado y sigue con vida para explicarlo.

El pueblo de Onírio ha puesto su futuro en manos de Obliquos, un joven que ha sido capaz de desarrollar la telequinesis y que nació dentro de un volcán, un volcán en la otra parte del mundo, en territorio Hayla. Obliquos era hijo único de una familia de las tribus más poderosas y sangrientas que existe por esos lares, los Hayla. Oblivicon conoció la paternidad y la muerte de su ser más querido al mismo momento. Sigrya, su mujer, tuvo un duro parto que se llevó a cabo dentro del mismísimo Monte Hayla, antiguo volcán milenario que solía entrar en erupción cada mil años. El monte Hayla quedaba más lejos que el mismo horizonte, estaba en aquel lugar de la tierra donde la serenidad reside en la autodestrucción, en el fin del mundo.

Tras morir la madre de Obliquos, Oblivicon decidió dejar la tribu y buscar un lugar tranquilo donde criar a Obliquos, así que se escapó y consiguió cruzar el canal que divide el mundo, navegar por sus corrientes hasta que un día, llegó a tierra. Una tierra blanda, húmeda y llena de fertilidad. Estaba en Los Bosques de Reïn, la tierra soñada llena de serenidad y armonía para criar a su pequeñín Obliquos de tan solo 2 meses de vida.

Después de meses de vagar por la infinidad de cordilleras y montañas que tenía ese continente y de sobrevivir gracias a los recursos de un suelo fértil y sus árboles, encontró el maravilloso pueblo de Onírio, lugar donde empezó a criar a su amado hijo, sangre de Sigrya y Oblivicon. Aquel pequeñín se convirtió en un joven con ansia de conocer los misterios que alberga este mundo. Sus duros entrenamientos le habían fortalecido de tal manera que estaba listo para enfrentarse a los obstáculos de los dioses y los misterios de la naturaleza del planeta. Quizás él sea capaz de entrar en las montañas y esquivar cualquier tipo de barrera mística que haya puesto el hechicero, aunque todo son suposiciones puesto que no sabemos qué es lo que ocurre realmente en las montañas acartonadas. Será un camino duro lleno de retos en el que tendrá que estar atento y aprender de los errores de su padre; no precipitarse, explorar el territorio, saber en qué momento atacar si está en peligro y desde que parte del campo de batalla hacerlo, pensar antes de atacar para conseguir cualquier información y, sobre todo, la norma más importante, no matar si no es situación de vida o muerte.

Obliquos antes de emprender el viaje quiso quedarse unos días en el pueblo. Mientras visitaba a viejos conocidos, las paredes de las propias montañas empezaron a temblar y empezaron a desprenderse rocas del tamaño de un mamut a pares. Al notar el temblor, Obliquos apareció en un visto y no visto y paró en el aire todas las rocas que estaban cayendo. Mostrando un poco de su poder las hizo levitar y las bajó rápidamente, tirándolas al lago que había a unos pocos kilómetros.

 

Los aldeanos quedaron sorprendidos al ver cómo había realizado ese acto milagroso sin tan solo inmutarse. De sus ojos, que hasta ahora solo reflejaban pesimismo, empezó a brotar un poco de esperanza; los chicos más pequeños lloraban de la emoción y veían alucinados los poderes que tenía Obliquos. Él mismo empezó a desalojar esa zona del pueblo y a enviarlos con los guerreros que estaban en otro sector. Después del estruendo y del miedo pasado, Obliquos acabó de hacer unos cuantos recados: compró hierbas medicinales, algunas pociones, antídotos y por último pasó por la forja. Tenía guardados metales que recopiló durante su entrenamiento y quiso hacerse un arma que había diseñado mientras reflexionaba sobre su habilidad con el chamán. Una lanza con la punta partida en 4 hecha de oro, el cuerpo de titanio y 5 bolas del tamaño de un huevo de avestruz de mitril sólido, un metal con un color verde nuclear que encontró en los Valles de Salazar. Las bolas iban sueltas ya que su mejor uso era cuando Obliquos usaba la telequinesis,  era capaz de lanzarlas a una potencia increíble.

Un aullido muy agudo de fondo hizo a Obliquos empezar a darse prisa por salir e iniciar el viaje. Ese sonido tan chirriante venía de la entrada del pueblo, y allí con una pose divina lo esperaba su lobo gigante Skifler. Sus rasgos oscuros, como el anochecer y reflejos blancos como la nieve, hacían que su mirada celestial, como el cielo más claro y azul que podamos ver en Los Bosques de Reïn, destacase más que cualquier avalancha que pudiese haber por Onírio.

Obliquos conoció a Skifler mientras el joven dejaba la mente en blanco en la cascada del Nigrón.

Cuando estaba meditando, Skifler, ante lo desconocido, atacó a Obliquos ya que detrás de la cascada se ocultaba la cueva donde vivía el lobo, pero detuvo su ataque tan solo abriendo un ojo y mirándolo fijamente. Algo le tuvo que transmitir cuando Skifler paró al instante, cambiando su ataque rápido por un acercamiento poco a poco hacia donde estaba meditando. Empezó a olerlo y lamerlo hasta que vio que no era ningún peligro. Después del entrenamiento, Obliquos se quedó en su cueva un tiempo, aprendiendo del entorno donde vivía Skifler, armonizó y creo tal vínculo que se hicieron inseparables en poco tiempo. Ante la necesidad del lobo por tener compañía y con un Obliquos mentalizado en su progreso, decidieron formar una alianza, aunque no se iba a quedar la cosa en una simple unión de fuerzas, se iban a convertir como en hermanos.

Desde entonces Obliquos no viaja solo, siempre lo hace acompañado de Skifler, deseoso por ver mundo sabiendo que su compañero lo defendería hasta la propia muerte.

Han pasado 4 años ya desde que se conocieron, han madurado y están listos para enfrentarse a cualquier reto que les pueda poner este mundo tan increíble, donde la primera prueba es acabar con el reinado del horror de Menhill.

 

 

 

 

Capítulo 2

 

Sonidos de pájaros cantando, una suave brisa que hacía mover los arbustos y las ligeras ramas de algunos árboles, abejas volteando por los bosques en busca de polen, hormigas con grandes tenazas agujereando la tierra fértil para aposentar sus colonias… Ese era el entorno donde había crecido Obliquos. Un lugar tan fantástico donde hay seres inimaginables que se esconden por los rincones más profundos del bosque, quien sabe si hadas, gnomos o enanitos; o un lugar donde la evolución no ha tenido escala alguna.

Obliquos inició su larga travesía acompañado de su lobo gigante Skifler, tan celestial como siempre. El camino era sencillo: cruzar el bosque hasta llegar a la orilla del rio Tenas ya que si avanzaban por la orilla podían evitar a los avistadores infiltrados del hechicero, subir la cima del Milagro para pasar por la cordillera, pasar por el poblado de Claderos y desde ahí dirigirse al puente colgante que se situaba bajo las montañas acartonadas. Los oráculos del pueblo le habrán advertido que se escondía un gran peligro en una de las cascadas que había si intentaba remontar el río hacia su nacimiento.

Con largas horas de caminar sin cesar bajo sus pies, por fín llegan al cauce del río donde un poco más adelante ven una pequeña cabaña al otro lado de la orilla. Deciden ir a investigar si hay hostilidad o por ahí nunca han pasado los secuaces de Menhill.

 

Obliquos entra sin pensárselo dos veces y encuentra un hombre durmiendo dentro. Al entrar, el hombre se despierta y, de un sobresalto por el susto, se golpea contra unos cestos llenos de cocos por los que acaba inconsciente. Con un cubo de agua que ha llenado del rio, lo despierta tirándoselo a la cara y vuelve en sí.

  • ¡Qué demonios haces aquí! ¿Cómo me habéis encontrado?- dijo con gran enfado y miedo a la vez.
  • No se preocupe, no pertenezco a los guerreros del hechicero, solo querríamos descansar y que nos explicara un poco como podemos subir hasta arriba del rio. – dijo Obliquos intentando calmar al hombre.

Tardaron unos minutos en resolver sus discrepancias, en que eso no eran maneras de entrar en refugio alguno, pero finalmente pudieron quedarse a pasar la noche allí. Ayudaron a coger provisiones al hombre, que según lo que les había contado, había sido exiliado de su pueblo Grandoner, cerca de Onírio. Se llamaba Marcus y había luchado en resistencia a los continuos saqueos de Menhill, pero al firmar el tratado su pueblo, tuvo que exiliarse para evitar ser capturado.

Mientras cenaban, Marcus explicó a Obliquos como llegar hasta la cascada del Capitán, la última del río, donde nace la vida.

  • Tienes que vigilar cuando llegues a la cascada del Capitán porque allí se aposenta uno de los guardianes del hechicero. No lo he visto nunca pero explican los viajeros que tiene una mandíbula capaz de arrancar montañas…- explicaba Marcus mientras Obliquos comía rábanos.

Sin mostrar asombro, el joven con telequinesis se fue a dormir. Nunca dormía con los dos ojos cerrados, siempre tenía uno abierto por si había enemigos ahí fuera.

Al día siguiente, frente a una mañana soleada por la que se veía el sol y las tres lunas poniéndose con una claridad tan asombrosa que tenías que frotarte los ojos para volver a la realidad, Obliquos y Skifler partieron río arriba, uno por cada orilla, rastreando para no encontrar a ningún enemigo por sorpresa.

Todo parecía tranquilo cuando de repente se empieza a escuchar sonido de agua resonando con gran fuerza. Estaban llegando a las primeras cascadas, donde el agua había erosionado chocando contra las diferentes partes de la montaña y había creado una pequeña red de cuevas por las que se llegaba a filtrar agua, saltos de agua que creaban cavidades en el suelo formando pequeños lagos en distintos lugares del cauce del rio. Pero no había lago que les parase, los cruzaron y con precaución Obliquos envió por el bosque a Skifler para que llegaran a un punto concreto, y este escogió una cueva que parecía que llevaba arriba bordeando la última cascada.

Sin embargo, esa cueva no le evitó saltarse la cascada, sino todo lo contrario, le llevó directo a ella. Allí, solo, cuando vió los primeros rayos de luz que marcaban el final del túnel, empieza a notar unas vibraciones muy negativas. Obliquos, aparte de tener telequinesis, era capaz de percibir ciertas auras y fuentes de energía. Cuando por fín llega al final, y solo queda la ceguera de unos segundos hasta ver el exterior, un temblor surge del lago donde cae la cascada y aparece del agua con gran furor un cocodrilo gigante con una mandíbula capaz de arrancar cuatro o cinco cabañas juntas. Mostrando sus afilados dientes impide el paso a Obliquos.

  • ¿Dónde te crees que vas? Este es territorio del hechicero Menhill y para pasar tendrás que hacer un tributo. – Dijo el cocodrilo relamiéndose los labios, deseoso de comida.
  • ¿Quién es ese tal Menhill del que hablas? – Pregunta Obliquos tajante.
  • ¿Cómo te atreves a mencionar de tal manera al gran Menhill? – El cocodrilo entra en furia.

En un ataque de locura y furia, el cocodrilo gigante se abalanza sobre Obliquos con su gran mandíbula con tal de llevárselo a la boca, pero cuando llega al suelo, ha desaparecido. Más rápido que la luz, Obliquos se había colocado detrás del cocodrilo y con un simple movimiento de brazo, lo levanta por los aires.

  • ¿Y ahora, me vas a decir quién es ese Menhill?

El cocodrilo empieza a rugir y de su garganta salen bolas de agua con la velocidad de un misil directas a Obliquos, pero antes de que lleguen, Obliquos deja de mantener al Capitán del rio en el aire y vuelve a moverse casi sin poder verlo. Los ha vuelto a esquivar. Al ver que no puede llegar a entrar en razón y hablar, vuelve a sostenerlo en el aire pero esta vez para mandarlo lo más lejos posible, y fíjate si lo mandó lejos que los habitantes de Onírio que estaban evacuando y trasladando el pueblo a otro lugar, vieron volar por encima suyo al cocodrilo gigante.

 

Skifler también lo vio desde arriba de las montañas, donde habían hecho el punto de encuentro antes de separarse, y no dudó en bajar. A medio camino se encuentra con Obliquos y no puede evitar alegrarse y empezar a lamerlo. Un solo lametazo basta para empaparlo entero de saliva.

  • Ya está, ya está Skifler. Estoy bien, no te alegres tanto que solo ha hecho que empezar el camino. – dice Obliquos queriendo amenizar el entusiasmo y alegría de Skifler.

El camino se vuelve bajada y las piernas empiezan a cansarse. Para Obliquos genial ya que todo esfuerzo físico que haga le carga de energías y fortalece su telequinesis. Si utilizase su poder para caminar, o para hacer cualquier tarea física común, su energía se agotaría demasiado rápido y no hubiese podido mantener al cocodrilo en el aire por su tamaño y peso. Así que no podía hacer trampas para viajar. Pasada la mitad del camino, en algunos pinos de los tantos que abundan en el bosque, empiezan a haber marcas y señalizaciones. Hay un patrón y las señales se repiten, son tres: una es como un arañazo con cinco dedos hacia abajo en la corteza del árbol, otra es claramente una cruz y la última, que es la que tiene intrigado a Obliquos, es una forma, quizás un dibujo, y parece que es algún tipo de animal con una pinza cruzada. Las dos primeras indican que se acercan a una de las partes más profundas del bosque, en la que se han formado unas ciénagas de lodo.

Ante el presentimiento, y el flujo de energía que corría cerca de las ciénagas, Obliquos quiso bordearlo para evitar enfrentarse a lo que pudiera haber en ese lodo tan repugnante y pegadizo. Mientras se desvían del camino central sufren una emboscada: dos caza humanos se plantan frente a Obliquos y Skifler.

A sangre fría disparan dos flechas que van dirigidas al cráneo de Skifler para tumbarlo, las cuales salen a una velocidad que parece que puedan llegar a atravesarle pero se paran una milésima de segundo antes de poder rozarle un pelo.

¡Obliquos las ha detenido! Sin piedad, gira el sentido de las flechas y acaba sin dudarlo con esos caza humanos. Pasado el susto, van a reconocer los cuerpos para encontrar cualquier pista, si eran rastreadores o simples cazadores. Mientras están investigando los cadáveres, una pinza de escorpión gigante, lo golpea junto a Skifler y los envía directos a una de las ciénagas.

  • ¡Maldito Pinzamorten! – exclama Obliquos mientras vuela del golpe que le acaban de propinar.

Obliquos no se esperaba ese golpe por parte de un viejo conocido, Logan Pinzamorten. Un escorpión de casi tres metros de altura con una pinza impregnada de veneno. Hace muchos años había ayudado al pueblo de Onírio a construir una presa después de una gran inundación que sufrieron, aunque ahora esa presa no servía de nada ya que las rocas se desprendían y el pueblo estaba emigrando en busca de un lugar mejor.

 

 

 

 

Capítulo 3

 

Hace unos años, en el entrenamiento de Obliquos, el chamán le había hecho enfrentarse a un monstruo que se escondía en una cueva cercana a Onírio, un escorpión gigante con una pinza capaz de envenenar un río entero. Logan Pinzamorten fue vencido por Obliquos, fue una derrota extraña ya que, de la admiración de Logan por el poder de Obliquos, surgió una buena amistad.

En este momento, el escorpión no parecía muy dispuesto a empatizar con Obliquos; se le ve ido, furioso sin más, con ganas de destrozar a todo aquel que le haga frente.

Obliquos y Skifler consiguen salir de la ciénaga de lodo y pueden volver a moverse. Con la guardia alta, Obliquos le dice a Logan Pinzamorten:

  • ¡Pinzamorten! ¿Qué crees que estás haciendo? ¿Quieres que te vuelva a patear el trasero? Déjame pasar si no quieres que tengamos problemas, tengo una misión que cumplir.

La noche empezaba a oscurecer el bosque y Logan Pinzamorten parecía que no quería atender a razones. En otro arranque de locura, le lanza otro ataque directo a Obliquos pero él consigue hacer una traslación para ponerse encima de la cabeza del escorpión, y es ahí cuando se da cuenta que sus ojos están completamente azules, sin pupila, sin distinción alguna, como si estuviese ciego. Obliquos no recordaba que tuviese así los ojos y empezó a sospechar.

Parecía que Pinzamorten estuviese en un ataque de ira sin más, que no controlase sus propias decisiones al notar la presencia de algún humano sospechoso, como si de un encantamiento se tratase. Obliquos no duda en preguntar:

  • ¿Quién te ha hecho esto?- pregunta confuso a su viejo amigo.

Logan al escuchar la voz de Obliquos tan de cerca, intenta reaccionar y contestarle haciendo un gran esfuerzo, pero se queda en un intento. Parece como si estuviese batallando una terrible lucha con su interior ya que estaba inmóvil hacía algunos minutos con Obliquos posado en su frente. Su cuerpo empieza a temblar al no poder hablarle a Obliquos, los ojos le cambian de color y parece que vuelven a su estado normal; Logan estaba luchando por deshacerse de aquello que le controlaba. Cuando parecía que Logan estaba volviendo en sí, empieza a sacar espuma por su boca, sus ojos se vuelven  negros por completo y, a la vez, vuelve con más ira que antes y empieza a chillar descontrolado. Su propia furia desprende rachas de aire poco a poco que salen disparadas del cuerpo del escorpión y a Obliquos no le queda otra que saltar para evitar ser herido y alejarse; ve a Skifler en un rincón y salta hacia él. Mientras cae, Pinzamorten empieza a aumentar la fuerza de su furia huracanada y llega a tal empuje que una racha de aire tormentoso lanzada hacia Skifler lo hace volar por los aires, lanzándolo hacia una de las ciénagas de nuevo.

Obliquos harto de tanto retraso y de ver como Logan Pinzamorten no volvía en sí mismo, en un abrir y cerrar de ojos detiene, con un simple gesto de manos, todo el escándalo que había montado en aquella zona del bosque.

Las rachas huracanadas habían menguado. Obliquos evita que Skifler caiga a una de las ciénagas y lo baja de los aires tranquilamente hacia donde está él. En cuanto a Pinzamorten, Obliquos bloquea cualquier tipo de movimiento suyo y consigue tumbarlo boca arriba para que no pueda levantarse y le pone unas cadenas para evitar que sus patas se muevan y que su pinza les pueda hacer pasar una mala jugada.

  • Bien Logan, parece que ahora estás más calmado, aunque sea a la fuerza. Vamos a tener una corta pero productiva charla. ¿Dime, quién te está controlando?

Pinzamorten parece que ha calmado su ansia de sangre y empieza a despertar; sus ojos vuelven poco a poco a la normalidad. Obliquos al ver que vuelve a ser él, suelta al escorpión para reponer fuerzas, ya que había gastado una gran parte de su energía manteniéndolo a raya. Cuando Pinzamorten empieza a ser consciente de todo lo que hay a su alrededor, viendo todo el desastre que ha causado en el bosque, guía a Obliquos y Skifler hacia un refugio que hay pasando las ciénagas de lodo. Obliquos, sin querer perder más tiempo, quiere continuar con su camino y vuelve a preguntarle sobre el hechicero, sobre si era él quien lo estaba controlando. Pero Logan, más inteligente, le aconseja que después de la cantidad de fuerza que había gastado no podía permitirse el lujo de enfrentarse a otro guardián de Menhill con tan poca energía. Así que, como el refugio estaba de camino a las montañas acartonadas, guarida del hechicero Menhill, empiezan a coger frutos revitalizantes de los árboles que hay por la senda. Una senda que empieza a cambiar el entorno de bosque para convertirlo en una travesía de senderismo llena de rocas, arbustos deshidratados y un suelo que se vuelve cada vez más seco hacia la cima del Milagro.

Esta cima fue bautizada con ese nombre, ya que la cara de la montaña por donde se sitúa la senda, siempre está iluminada por un sol potente y radiante. Sequías, derrumbes, animales con caparazones duros como rocas que han ido evolucionando adaptándose a las condiciones del sol… Hace bastante tiempo hubo un gran incendio provocado por uno de los ejércitos del hechicero para eliminar esa fauna que había crecido en esos parajes. Esos animales se habían vuelto tan resistentes que el hechicero no podía conquistar esa montaña, en la cual arriba en la cima había una entrada a una mina de oro. Se reunieron diversos chamanes de los poblados cercanos para combatir ese terrible desastre natural ya que podía extenderse y acabar con todo lo que vivía en los Bosques de Reïn.

Subieron a la cima y el chamán Buriki fue quien tuvo la iniciativa de juntar a todos los chamanes cercanos, e invocaron al dios de la lluvia Milgron. Pasaron días con sus rituales mientras veían como el fuego ascendía cada vez más arriba por la montaña, hasta que sus esfuerzos tuvieron recompensa: una tormenta tan caudalosa que apagó los fuegos en menos de lo que canta un gallo. Las fuertes lluvias torrenciales abrieron una pequeña cueva en lo alto de la cima que tenía cavidad unos pocos metros cuesta abajo, y al investigarla Buriki dio con algo increíble: paredes de oro macizo. Pero en poco quedó la investigación.

Al aparecer Menhill, un día después sobre uno de sus monstruos alados, echó a los chamanes de la cueva amenazándolos con la muerte si no volvían a sus pueblos. No volvieron a subir más a la cima ya que el hechicero había dejado ahí un gran ejercito que protegía la mina de oro para extraer todo lo que pudiesen de dentro. Como nunca antes había llovido en aquella cara de la montaña, decidieron llamar a la cima, la cima del Milagro.

El refugio era una cueva que estaba a pie de montaña. La noche cada vez inhabilitaba más la visión, y aunque eso no era problema para Obliquos, Skifler tenía mucha dificultad para detectar enemigos con tanta oscuridad. Se sentaron a comer los frutos que habían recogido y hablaron con Logan Pinzamorten en la entrada de la cueva, ya que el escorpión no podía entrar debido a su gran tamaño, Skifler entraba por poco.

  • Obliquos, el hechicero sabe que vas en su busca, no debes continuar o acabará contigo. – Dijo Logan recuperándose de las heridas
  • Debo continuar Logan, mi pueblo está sufriendo la ira de los dioses y de la madre tierra y esa ira se terminaría si Menhill dejase de hacer de las suyas. Estamos trasladando el pueblo hacia otro lugar, pero necesitamos oro para conseguir materiales y reconstruir el pueblo de Onírio. – Obliquos, echándose a la boca un fruto similar a una papaya.
  • Entiendo tus actos y te deseo lo mejor, pero debes tener cuidado cuando llegues a la cima. Allí te estará esperando un gran ejército y esos sí que no atienden a razones.- Cogiendo Pinzamorten con una de sus patas diminutas el mismo fruto que Obliquos. – ¿Está bueno esto no?
  • Logan necesito pedirte un favor. Buriki cada vez tiene menos poder y no puede proteger el pueblo él solo. Necesito que los escoltes hasta que hayan trasladado a la última persona de Onírio. Veo que ya no estás controlado así que puedo volver a confiar en ti. – Los ojos de Pinzamorten se iluminan.
  • Obliquos, estoy eternamente en deuda contigo. Nunca nadie me había tenido esta confianza debido a mi aspecto y al terror que genera el verme, pero tú me has tratado como uno más. – Se le cae alguna lágrima.-No te defraudaré.

No quiso perder tiempo y Logan Pinzamorten parte hacia el antiguo Onírio para ayudar a la evacuación y evitar alguna desgracia. Mientras tanto, Obliquos y Skifler se ponen a descansar para recuperarse del día tan duro que habían tenido hoy. Logan comentó a Obliquos que el hechicero había lanzado conjuros a la mayoría de sus guardianes, bestias descomunales capaces de destrozar bosques enteros de una pasada, y el escorpión gigante había sufrido las consecuencias de uno de sus conjuros. También había algunos guardianes que directamente eran afines al hechicero y debido al poco desarrollo de su cerebro, se volvían malvados, perfectos para la manipulación del Menhill. Obliquos se pierde en su pensamiento cada vez que intenta adivinar qué tipo de magia puede llegar a estar en las manos de Menhill y no encuentra respuesta. Si su telequinesis será efectiva contra sus hechizos o lo derrotará fácilmente como su a padre Oblivicon, que aunque no fue asesinado por el hechicero, si lo fue por una de sus bestias.

El siguiente destino para Obliquos y Skifler era la cima del Milagro, un lugar que, según Logan Pinzamorten, estaba ocupado por numerosos secuaces del hechicero Menhill, encargados de extraer el oro de la mina.

 

 

 

 

Capítulo 4

 

El día amanece nublado, era extraño ya que siempre hacía sol en los Bosques de Reïn, y gracias a que sus árboles gigantes hacían sombra, crecía un suelo fértil para la flora y la alimentación de la fauna. Pero en aquella senda no había árboles y por esa razón Obliquos se extrañaba que estuviese nublado.

Con las fuerzas recargadas y suficientes provisiones para dos días más, Obliquos y Skifler emprendieron camino hacia la cima del Milagro. A medida que van subiendo la montaña, van viendo cada vez más cerca la cima. Obliquos observa una especie de flujo que se dirige al cielo y crea esas nubes. Sin pensarlo dos veces, se paran en un pequeño precipicio de pocos metros y le dice a Skifler que vigile los alrededores y que no lleguen a su posición porque se dispone a hacer un viaje astral. Obliquos era capaz de sacar su alma de su cuerpo físico para viajar a cualquier lugar del mundo, lo negativo era que si se quedaba mucho tiempo fuera de su cuerpo podría perder muchas funciones del sistema nervioso por el gran desgaste mental y también que requería mucha energía vital para hacerlo. En pocos minutos, Obliquos alcanza la cima y sus sospechas se confirman: el hechicero Menhill lo espera ahí arriba.

Al volver a su cuerpo, empieza a pensar un plan para atacar por sorpresa, pero no había otro camino para subir que ese. Así que, por primera vez, se sube al lomo de Skifler para así agilizar la ascensión.

Las nubes se volvían cada vez más negras hasta que de la intensidad de sus pigmentos surgió un lila eléctrico que parecía que contuviera truenos en su interior. Seguramente Menhill no confiaba en su poder y quería asegurarse de que Obliquos no tuviese la más mínima posibilidad de derrotarlo, o tal vez fuese una táctica para asustarles.

El camino de un par de horas se convierte en poco más de media hora gracias a la velocidad de Skifler, les queda poco para llegar. Obliquos desprendió una barrera mística alrededor del perímetro de Skifler para evitar cualquier emboscada, cuando de repente el horizonte aparece al otro lado de la montaña.

Han llegado a la cima del Milagro y delante de sus ojos tienen a un grupo de cincuenta esbirros del hechicero haciendo filas y rodeando la posición de Menhill. Ahí estaba, un viejo con el pelo de punta alborotado, con una túnica que le ocultaba prácticamente todo su cuerpo. Pero Obliquos vió que tenía un defecto, una pata de madera.

  • Por fin tengo el placer de conocerte en persona. – Dice una voz que se oculta entre la multitud, aguda y desgastada, pero a la vez chirriante.

¡Era el hechicero Menhill! Se apartan algunos esbirros para que Obliquos pueda verle la cara, pero el joven con telequinesis solo puede sentir ira interna al ver la cara de aquel que mató a su padre.

  • Parece que me has hecho el camino más corto y no tendré que ir hasta tu casa para acabar contigo. – Dice Obliquos seguro de sí mismo.- ¿Dime, para que estás usando ese tótem creador de flujo?

Menhill empieza a reír de forma maquiavélica al oír las inocentes preguntas de Obliquos.

  • ¿De verdad quieres saberlo? Tu cabeza no podría resistir lo que estás a punto de presenciar, pero sabes que te digo, descúbrelo por ti mismo.- Dice el viejo hechicero.

El tótem creador de flujo empieza a temblar y a expandir su potencia. El centro del flujo en las nubes abre una especie de brecha hasta donde está el tótem y se abre delante de Obliquos una especie de portal que intenta abducirlo. El joven y Skifler se alejan de ahí para evitar ser atrapados.

  • ¿Qué diablos es esto Menhill? – Dice Obliquos bajo una fuerte ventolera alrededor del portal.
  • ¡Esto es un portal oscuro! – empieza su risa malvada – Atrae criaturas del fondo de las tinieblas, del mundo oscuro. Y ahora atraeré a quien acabe contigo igual que con tu padre, ¡Esbirros, atacad mientras acabo de hacer el ritual de invocación!

Entre gritos de guerra, los esbirros se lanzan a atacar a Obliquos y Skifler. Obliquos no puede acabar con todos a la vez ya que ha gastado mucha energía vital haciendo el viaje astral y aún se está recuperando, así que manda a Skifler por un lado y él ataca por otro. Aún no había dado uso al arma que creó en Onírio antes de partir por lo que ve un buen momento para utilizarla. Al golpearla en el suelo crea una onda expansiva que aleja a los esbirros que se le acercaban y al instante dispara con su fuerza telequinética las tres bolas de mitril sólido que había creado eliminando con su potencia de disparo a varios enemigos a la vez.

Skifler con su rugido paraliza a los que se le acercan y empieza a lanzar placajes a las masas para saltarlos por los aires. En un cruce de ataques, Obliquos combina el ataque de Skifler con el suyo y vuelve a disparar las bolas de mitril hacia los esbirros que están volando por los aires. En poco tiempo han acabado con la mitad de secuaces pero un terremoto inesperado para la batalla.

  • ¡Tiembla con el poder de Menhill! – grita el viejo hechicero seguido de su horrorosa y maquiavélica risa.

Con el entretenimiento de los esbirros, Obliquos no ha podido acercarse al hechicero y ha completado con éxito el ritual de invocación. Por el portal, empieza a aparecer un guerrero oscuro, gigante como Logan Pinzamorten, que se abre paso entre los esbirros para plantarse delante de Obliquos. Un demonio con cuerpo de fauno de cintura para arriba y cuatros grandes piernas similares a un centauro. Por primera vez se veía un poco nervioso al joven aprendiz de Buriki, incrédulo ante lo que veían sus ojos. Intentaba reaccionar y buscar una vía de escape para no ser embestido de primeras, y ahí es cuando ve la entrada de la mina y grita a Skifler que se esconda hasta que de la señal. Antes de arrancar a correr, se escucha gritar a Menhill bajo todo el alboroto que había montado.

  • ¡Guardián oscuro demuestra de lo que es capaz mi poder, aquí ya no hago falta!

Entre risas, el hechicero Menhill crea una onda expansiva de la cual el mismo núcleo lo absorbe y se desvanece entre el flash y una tormenta eléctrica que surge cuando se cierra el portal de invocación. El hechicero ha desaparecido.

Obliquos corre a la entrada de la mina esquivando y derrotando algunos esbirros más, evitando que el guardián oscuro fijase su mirada en él ya que aún parecía un poco desubicado. Menhill se había retirado hacia su guarida en las montañas acartonadas y había dejado en sus manos la fuerza del guardián oscuro para que acabase con Obliquos. No dispone de mucho tiempo para pensar, ya que no sabe de qué es capaz ese monstruo ni hasta donde alcanza su poder, así que un poco a la desesperada, Obliquos sale de la cueva y observa el otro valle de la montaña, aquella parte donde sí que hay bosque. Pero para llegar al bosque debe pasar por delante del guardián oscuro así que no le queda más remedio que hacer una traslación. Allí en el bosque, estaba escondido esperando órdenes Skifler, cuando de repente Obliquos aparece frente a él y le da una serie de órdenes. Al momento, Skifler sale disparado hacia la profundidad del bosque y Obliquos vuelve a subir a la cima, para plantarse delante del guardián. ¿Estaba loco? ¿Cómo podía arriesgarse tanto con un ser desconocido? ¿No había aprendido de los errores de su padre?

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 5

 

Allí estaba Obliquos, frente a aquel guardián oscuro con cuerpo de fauno y cuatro grandes patas que le hacían tener una gran estabilidad. Pero el joven con telequinesis no se rinde, el poco miedo que tenía frente al poder potencial de ese ser se fue cuando se plantó delante de él. Skifler había accedido hasta las profundidades del bosque, al otro lado de la montaña, no se sabe qué tipo de órdenes le dio Obliquos, pero su fiel compañero había salido escopeteado bosque abajo.

Mientras tanto, en lo alto de la cima del Milagro, envueltos en una niebla bastante oscura y por una tormenta eléctrica que podía ver cualquier habitante de los Bosques de Reïn, Obliquos lanza su primer ataque contra el guardián. Se aleja unos metros para disparar con potencia sus bolas de mitril directas al cráneo de ese demonio consiguiendo tumbarlo, pero como si se hubiese chocado un insecto con su cabeza, se vuelve a poner en pie. Sin inmutarse, el guardián envía un rayo que sale de sus manos hacia Obliquos, pero a este le da tiempo a reaccionar y consigue esquivarlo. El enfoque del guardián oscuro es muy lento y le cuesta visualizar a Obliquos para seguir atacándole, con lo que el joven se aprovecha de esa ventaja y con una traslación se sitúa bajo sus cuatro patas. Con fuerza, arma su lanza y consigue atravesar una de sus piernas con lo que lo deja un poco cojo. El guardián, al notar el dolor, cae sentado para aplastar a Obliquos isofacto y parece que lo consigue. ¡Obliquos ha sido aplastado por el guardián! Todo se había calmado con su asentamiento sobre Obliquos. Volvía el silencio que dejaba actuar en primer plano a la tormenta eléctrica y sus truenos. ¿Cómo podía ser? ¿Había acabado con Obliquos?

El guardián se levanta para acabar de rematar al joven con la sorpresa de que no estaba bajo su trasero. Incrédulo, busca sin cesar por los alrededores, cuando de repente aparece Skifler con un placaje para tumbar al guardián. Obliquos sale de la mina ya que había conseguido escapar del apisonamiento del guardián y esconderse hasta poder empezar el plan que había organizado con Skifler.

El lobo gigante trae en su maleta colgada al lomo una serie de ingredientes que había recolectado por el bosque para Obliquos: Raíz de Voradil joven, semilla de Zen gigante y algunas hierbas medicinales. Obliquos machaca y convierte en pasta todos los ingredientes y saca una cápsula de su bolsillo con la que lo junta todo para seguidamente comérselo. Al ingerirlo, un rayo dorado que ilumina toda la montaña cae del cielo para impactar contra Obliquos.

Durante su largo entrenamiento, el joven con telequinesis aprendió a crear pociones gracias a la sabiduría del Chaman Buriki. Solo tenía que combinar una serie de ingredientes y juntarlos con frascos de esencia de los dioses, unos frascos de los que muy pocos en Los Bosques de Reïn disponían y mezclados con los alimentos correctos eran capaces de reponer su energía al 100%.

Ante el flujo de energía que corría por el cuerpo de Obliquos en ese momento, su aspecto había cambiado totalmente: su pelo rubio se había vuelvo verde, sus pupilas también y le surgió alrededor una especie de aura verde resplandeciente. El guardián oscuro se decide a atacar antes de que el chico pruebe su poder con él, así que de la nada abre un portal y aparecen esbirros parecidos a los que el hechicero Menhill tenía y a los que Obliquos había derrotado.

Un gran ejército de esbirros se sitúa alrededor del guardián pero antes de que pueda reaccionar y servir las órdenes de aquel ser oscuro que venía del mundo de las tinieblas, Obliquos ya había pasado a la acción. Mientras salían del portal, el joven había creado un reflejo suyo delante del guardián y haciendo una traslación hacia un plano oculto donde nadie lo veía, había empezado a cargar su ataque: una onda expansiva que vuela por los aires a todos los esbirros. Había conseguido el guardián invocar a un ejército de cien esbirros pero no duraron ni cinco segundos. Seguidamente, Obliquos aparece levitando a altura de la cabeza del guardián apuntándolo con la lanza, pero se detiene un instante antes de atacar.

  • Dime una cosa guardián oscuro: ¿el hechicero ha invocado todos sus secuaces y monstruos de vuestro mundo?- Dijo Obliquos pensativo.

Pero el guardián no responde e intenta atrapar con sus grandes manos a Obliquos. Cuando ve que sus brazos empiezan a moverse, el joven con telequinesis no duda en acabar con aquel monstruo. Su lanza atraviesa su cabeza creando una explosión de flujo hasta desintegrarse.

Al desintegrarse aquel ser maligno, la tormenta eléctrica amainó y la niebla tenebrosa desapareció. Era como si todo hubiese vuelto a nacer, el silencio en la montaña, en todos los Bosques de Reïn. El sol volvía a alumbrar aquel valle tan seco y lleno de piedras donde siempre daba el sol y en la otra cara, volvían a sentirse cantar los pájaros y aullar algunos lobos gigantes. Al acabar todo, Obliquos cae de donde estaba levitando del suelo, sin fuerza alguna. Skifler lo monta encima suyo para que descanse y cree que la mejor opción ahora mismo es bajar la montaña directamente por si volviese a haber algún peligro, así que decide bajar por aquel bosque y ya de paso volver a recoger algunas hierbas medicinales y raíces.

Las provisiones que llevaban habían quedado incomestibles por la batalla así que también cogerían algunas frutas que encuentren por el camino pero sin desviarse de la misión principal.

Un bosque de Voradil centenarios con más de diez metros de altura era el lugar por donde bajaba Obliquos a lomos de Skifler, esquivándolos a gran velocidad, con lo que consiguen plantarse bajo la montaña en poco menos de una hora.

El último paso ante de llegar a las montañas era el pueblo de Claderos, un poblado afín al hechicero, quien había arrasado el antiguo pueblo para instalar en sus cabañas a sus secuaces. Pero por otra parte los tiene bastante camuflados porque ese pueblo es un gran enlace comercial y también por el que pasan muchos viajeros. Los mismos secuaces tenían comercios con lo que la gente pagaba su oro si quería comida, materiales o animales. Obliquos cree que Menhill quiere apoderarse de todo lo que pueda para implantar sus reglas ya que está cobrando y saqueando, y quien no muerda de su manzana muere.

Al llegar abajo, Skifler para a la orilla de un pequeño lago donde deja tumbado a Obliquos junto a un Voradil mientras bebe un poco de agua. El joven parece que vuelve en sí y despierta. Confuso, observa su alrededor y ve que está debajo de la montaña con lo que deduce que todo ha terminado.

  • Skifler, vamos a hacer noche aquí y prepararé un par de pociones de sanación para ti y una cápsula medicinal para mí. No creo que esos malnacidos seguidores de Menhill nos encuentren aquí.

 

Durante años, Obliquos había querido que todo viviese en armonía, por eso quería ayudar a la gente. De pequeñito preparaba curas con hierbas medicinales y las probaba cuando se enfrentaba a algún animal que atacaba al poblado. Seguidamente supo que para estar en armonía tenía que saberlo todo sobre la mente y el razonamiento con lo que acudió al chaman Buriki. Éste le enseñó la meditación, sobre como relajar la mente para poder utilizarla cuando desees y para lo que quieras concentrarte. Luego le enseñó el misterio del conocimiento con magia mística con lo que empezó su curiosidad y ahí explotó el principio de telequinesis. Empezó a aprender a concentrar la fuerza con diferentes partes del cuerpo hasta que unos años después empezó en serio su entrenamiento con el chamán Buriki para conseguir el máximo poder con la telequinesis.

Cuando cae la noche más profunda, Obliquos se levanta para escalar un poco y subir a lo alto de una meseta que había cerca del lago donde dormían viendo a lo lejos su siguiente destino, antes de llegar a las montañas acartonadas, lugar donde residía la guarida del hechicero Menhill. Oculto entre los grandes árboles que había rodeándolo, se escondía un poblado llamado Claderos. Hace un siglo aproximadamente, este poblado daba refugio a aquellos viajeros que venían a visitar las montañas acartonadas ya que su red interior de cuevas poseía misterios que todo ser humano que haya oído hablar de ellos querría poseer. Entonces aquellos viajeros hacían noche en el poblado de Claderos. Debido al flujo de gente procedente de otros lugares, empezó a surgir un gran mercado donde el comercio de manjares, pieles, medicinas y todo tipo de artilugios jamás vistos se empezaron a intercambiar por otros más autóctonos. Todo parecía muy bonito en Claderos hasta que nació el hechicero.

Las malas lenguas hablan que nació en los bajos fondos de las montañas acartonadas, aquel lugar tan profundo en su interior que ningún ser ha sido capaz de llegar ahí. Su legado de terror y pánico recayó primeramente sobre el poblado de Claderos con el que arrasó con escalofriante brutalidad. No hubo supervivientes, por lo que se adueñó de sus cabañas y chozas para dar cobijo a sus secuaces creando una nueva red de comercio intercambiando productos poco comunes por oro y minerales preciosos.

Obliquos, con mirada pensativa, tenía que infiltrarse para no ser reconocido ya que el hechicero había informado a todos. Skifler por otra parte tenía que bordear el poblado por el bosque lateral. En la lejanía, observa las antorchas quemadas que iluminan la falda de las montañas acartonadas. En el centro, más o menos, un flujo de poder increíble que se desprende envolviéndolas enteras. Parece que aún queda para que amanezca, tendrá que irse a dormir para recuperarse al completo y enfrentar el último sprint del camino, pero sin duda lo que más le aterra a Obliquos es pensar que se acerca al lugar donde acabaron con su padre, Oblivicon.

 

 

 

 

 

 

 

CAPÍTULO 6

 

 

Un nuevo día amanece y con él, el aullido de Skifler anunciando la salida del sol. Se levanta un bonito día en aquel lago de aguas azules resplandecientes donde habían reposado y recobrado las fuerzas. Obliquos, al escuchar a su compañero, se levanta a darse un baño y seguidamente a comerse una de sus cápsulas. Esta vez, ha tomado un potenciador de reflejos que aumenta su vista y sus movimientos se vuelven más agiles y rápidos.

  • No hay tiempo para descansar Skifler, nos reuniremos en aquella colina que se ve pasado el poblado, no creo que tardemos más de un día en volver a encontrarnos. Ante cualquier peligro, te doy esta cristalita lunar para que notes mi energía.

La cristalita lunar era una piedra preciosa que, según cuentan los chamanes, absorbe la energía de la persona que desees para que puedas sentir en todo momento como se siente.

Seguro de sí mismo Skifler inicia su viaje alterno al de Obliquos. Rebosan confianza los dos, saben que se volverán a ver al otro lado del poblado de Claderos.

Obliquos inicia a pie su camino por una senda libre de obstáculos, plana, entre árboles y que le dirige directamente al poblado. Es un camino bien hecho gracias a la cantidad de viajeros que han pasado por él; separaron el bosque e hicieron ese acceso al pueblo de Claderos.

 

Mientras caminaba, Obliquos pensaba una manera de camuflar sus rasgos tan comunes de los Hayla, ya que en los Bosques de Reïn los humanos eran mucho más altos que el joven, no tenían orejas puntiagudas como los elfos y sus pupilas eran negras. En cambio, Obliquos medía un metro y medio mientras que ellos llegaban a los dos, tenía orejas de duende alargadas y puntiagudas y sus pupilas eran azul verdoso, todo lo contrario a los habitantes de este continente.

Su primera idea fue tomar otra cápsula para aumentar de energía y levitar sin desgaste pero corría el riesgo de que ocurriese como en la cima del Milagro contra el Guardián Oscuro, que su flujo de energía aumentase y se volviera verde nuclear por completo con el aura rebosante. Además mezclado con el potenciador de reflejos no creía que fuera buena idea, por lo que llega a mitad del camino y aún no tiene idea de cómo infiltrarse en el poblado.

Por otra parte, Skifler, de tanto correr, necesita hacer una pequeña parada para recobrar fuerzas y seguir bordeando el poblado. Está llegando a una de sus entradas ya que el fuego de las antorchas las iluminan. Decide ir a descansar adentrándose más al bosque y alejarse un poco más del poblado. Entre tantos Voradil centenarios y lianas que los entrelazaban Skifler buscaba algún lugar hábil para él y en el que no pudiese ser visto. Llega hasta la orilla de un pequeño rio y lo sigue hasta llegar a la zona de la cascada donde hay una especie de cueva detrás de ella y perfecta para Skifler y su tamaño gigante.

Antes de entrar busca algunos frutos que pueda haber lejos de los Voradil y encuentra un par de bigzanas, similares a las manzanas corrientes pero que medían de altura un metro. Se come una de camino a la cueva, y cuando entra bajo el manto de agua que chorrea su cabeza y su gran pelaje negro y blanco, le disparan una flecha en una pata.

¿Quién ha disparado a Skifler? ¿Lo habrán descubierto?

Skifler entra a atacar al humano que estaba detrás de la cascada. Está malherido: quemaduras en todo el cuerpo, heridas superficiales, rascadas por todas partes, arañazos y mucho tembleque. Estaba muerto de miedo, llevaba un arco con el que podía medio defenderse, pero parecía que solo tenía una flecha. Skifler, al verlo, decide no atacarle y se mantiene un poco alejado hasta que vea que no es hostil. Cuando el humando ve a Skifler se sienta apoyado a una piedra, ya que antes estaba estirado que parecía que no pudiese moverse, y parece que le intenta decir algo.

  • No vayas a Claderos.- Dice entre suspiros.

El hombre cae inconsciente y Skifler corre a socorrerle. Le trae agua y la bigzana que le quedaba. También en la bolsa que lleva en el lomo colgada quedaban algunas hojas de hiedra curativa para hacerle algún vendaje, pero él no tenía manos para hacérselo, así que solo podía esperar a que se despertase. Mientras eso sucedía el lobo se quita la flecha que tenía clavada en la pata y se acomoda cerca del humano para dormir un rato.

Obliquos se acercaba al pueblo Claderos. Su intención era buscar algún tipo de cabaña o albergue que pueda refugiarle hasta la noche y, cuando caiga el anochecer, salir y cruzar todo el poblado. Había sacado una túnica de la maleta y se la había puesto para cubrir sus orejas y cara; y para similar la altura de los habitantes de los Bosques de Reïn levitaría hasta que aguante y encuentre refugio.

Claderos era un maravilloso pueblo lleno de grandes comercios dispuestos a intercambiar sus productos autóctonos por otros de otras regiones, hasta que nació Menhill.

 

Actualmente, Claderos dispone de centenares de chozas y cabañas formando pequeñas aldeas dentro del mismo poblado. Su territorio es de forma triangular albergando en el centro unos aposentos para uno de los guardianes del hechicero que es quien recogía todos los beneficios y es el líder de uno de los escuadrones más sangrientos de Menhill. Las aldeas se distribuían de forma que rodeaban la cabaña central formando tres distritos en los que cada uno tenía su puerta de entrada al poblado y tras ellas, había muros de troncos afilados puestos uno tras otro.

Obliquos decide entrar al poblado por uno de los laterales. Cada puerta la separa unos dos kilómetros de la siguiente y el joven antes de tomar una decisión precipitada prefiere revisar y vigilar cada una de las puertas antes de elegir por cual entrar. Cerca de donde estaba, había un Voradil gigante así que decide subir a una de sus enormes ramas a lo alto para tumbarse e iniciar el viaje astral.

Primera prueba en la que tendrá que gastar parte de su energía, cuando entre dentro del poblado tendrá menos tiempo del que disponía para levitar y camuflar su baja estatura.

Su alma se separa de su cuerpo, dejándolo inconsciente y tumbado en esa rama, vuela hacia la entrada que le queda más cerca para investigar que puede llegar a encontrarse. Parece que no hay nada fuera de lo común: dos sirvientes del hechicero cobrando por la entrada al poblado, parece fácil de pasar. La siguiente entrada al poblado iba a estar más vigilada ya que había un grupo de esbirros oscuros que la protegían, aquella entrada era solo para el uso de secuaces de Menhill por lo que descubrirían a Obliquos si intentaba entrar por ahí. Y en la otra puerta lateral observa que no había nadie vigilando, pero el hecho que no hubiese nadie, hace sospechar a Obliquos de que quizás sea una trampa ir por allí. Al intentar acceder con su alma al poblado nota una serie de interferencias.

Se trataba de un campo invisible mágico que había puesto el hechicero para evitar cualquier tipo de magia dentro del poblado que no fuese la suya, para tenerlo todo bajo control. Obliquos es consciente de la situación: hay una entrada sin vigilancia cosa que le hace sospechar, otra con dos secuaces cobrando entrada y la restante es solo para uso y disfrute de esbirros y secuaces.

Está en una encrucijada pero cree que tomará la mejor opción sin duda. El hecho de nunca arrepentirse implica aprender de las victorias y los errores de las derrotas. Al volver al cuerpo, Obliquos aún tarda una media hora en despertarse ya que prefiere recuperar algo de energía.

Han pasado unas horas desde que Skifler se había puesto a dormir y cuando despierta, sus ojos azules como el cielo fijan la mirada en aquel humano que le había disparado una flecha y estaba tan malherido. El hombre había cogido los alimentos y el agua que Skifler le había dejado cerca suyo. Las hojas de hiedra curativa también se las había puesto y parecía que tenía mejor cara.

  • Veo que llevas bolsas en el lomo, ¿tienes amo?- Dijo con una voz templada e insegura, Skifler murmura y asiente.- Deduzco que no eres seguidor de Menhill, así que puedo estar a salvo. Soy Roldred, uno de los descendientes del verdadero Claderos. Me he escapado de las garras de los esbirros de ese guardián del pueblo ya que quieren exterminar a todo aquel que haya vivido en Claderos. Espero que tu amo no sea viajante ni esté allí, porque solo hay una entrada por la que poder acceder, y si entras no hay forma de salir otra vez. Es el poblado que abduce almas.

Skifler se lo queda mirando entendiendo cada una de las palabras pero a la vez poniendo una cara de estar alucinando que se había quedado medio paralizado por el shock.

¿Qué le estaba diciendo aquel hombre extraño sobre el pueblo al que estaba a punto de llegar Obliquos? Obliquos había descubierto que se ocultaba en cada una de las entradas y sus investigaciones cuadraban con las palabras de Roldred, aunque Skifler desconocía eso. El lobo gigante vuelve en sí y se levanta de un salto con lo que se da con el techo de piedra tras la cascada y cae desmayado.

Obliquos se ha despertado y ha tomado su decisión: entrará por la puerta donde están los dos secuaces que cobran, que es la que tenía más cerca también. No tarda en llegar ya que con su telequinesis hace una traslación que lo deja en unos arbustos de dos metros que había ahí cerca, se pone el capuchón de la túnica y levita simulando pasos hasta la entrada. Skifler está desmayado, sin poder mover un solo músculo mientras que su fiel compañero está a punto de adentrarse en lo que podría ser su perdición. Obliquos se acerca a la entrada aunque antes de que pueda avanzar un paso más, uno de los secuaces que había en la entrada se interpone a su paso.

  • ¿Eres forastero? ¿Un viajero quizás? Pues todo el oro que tengas me tendrás que dar.

 

 

 

 

 

CAPITULO 7

 

 

La entrada a Claderos por la que quería acceder Obliquos era un simple corte en una barrera de pinchos gigante clavados hacia fuera para evitar la entrada de monstruos gigantescos. En esa separación había dos especies de torres que tenían una cabaña arriba y bajo ella un hueco en el que había una mesa donde se ponían los secuaces a identificar y cobrar a los visitantes.

Un secuaz se interpuso saliendo de su puesto al paso de Obliquos para cobrarle. El joven, muy inteligente, ya había deformado el oro y logrado separarlo de la lanza, su arma, para pagar y poder entrar al pueblo.

Parece que ha pasado desapercibido, pero su brutal energía vital es detectada por el muro mágico que había puesto Menhill, un muro que tenía unos límites para sospechar de seres con gran poder místico y que por desgracia hizo que los secuaces se giraran y fueran directos al joven con telequinesis.

  • Muy bien, ahora vas a mostrarnos quien eres bajo esa túnica.- Dice uno de los secuaces con voz vacilante.

En el momento que van a quitarle el capuchón a Obliquos dos flechas son clavadas en los cráneos de los secuaces acabando con ellos en el acto. Un hombre que tenía un peinado de samurái y barba, piel oscura desgastada por el sol y un arco doble que podía disparar dos flechas de un disparo.

Quedó impresionado cuando se quitó la capucha al ver el rostro de Obliquos. Obliquos, al ver el rostro de aquel hombre no pudo expresar más que asombro y emoción.

Ante la sorpresa, aquel hombre moreno se acercó a Obliquos y el joven no pudo evitar pasar del asombro a la alegría.

  • Han pasado muchos años… No puedo creer que seas tú Obliquos.- Dice el hombre abrazándolo.
  • ¿Qué demonios haces aquí Harzo?- Le pregunta Obliquos.

Harzo era amigo de la infancia de Obliquos. Hicieron una especie de comando de tres personas para combatir los seres malignos que se acercaban a Onírio para causar destrozos. Antes de iniciar su entrenamiento Obliquos, Harzo desapareció del poblado y nunca más se volvió a saber de él hasta ahora. Harzo era aficionado a la caza, recolectaba carne y alimentos para la gente del poblado. Cuando un animal gigante invadía o se acercaba a Onírio, iba junto a Obliquos y una chica que también formaba parte del escuadrón a derribarlo. Con su doble arco, perteneciente a su familia, hacia caer a todos esos monstruos al suelo dejándolos cojos para que luego Obliquos acabara con ellos y así poder tener una reserva de carne apta para toda la población de Onírio.

  • Estoy aquí infiltrado en el poblado ya que he escuchado de muchas familias que denunciaban la desaparición de padres, hijos, madres, abuelos… Iniciaban el viaje para las montañas acartonadas pero nunca volvían. Entonces estoy aquí para investigar los hechos y descubrir que es lo que ocurre en este poblado endemoniado. – Explicaba Harzo a Obliquos.
  • ¿Y qué es lo que has descubierto Harzo? – Pregunta Obliquos confuso al escuchar las palabras de su viejo amigo y compañero de aventuras.

 

 

 

  • Cuando desaparecí de Onírio, fue porque un hombre muy querido de nuestra tribu inició un viaje purificador de almas para enriquecerse espiritualmente, con la desgracia que hizo escala en Claderos. Pasaron los meses hasta que cumplió un año del principio de su travesía, por lo que salí en su busca. Seguí sus pasos y escuché a viajeros, que paraban en el mismo refugio que yo, que explicaban los terrores que llegaban a pasar en Claderos, así que decidí venir aquí para ver que ocurría. Me infiltré en el poblado y llegué hasta el nivel dos del territorio prohibido, aldea del guardián. He visto una especie de flujo salir de la cabaña principal pero no sé a qué se debe esa concentración de energía. – Harzo con prisa, estira a Obliquos de un brazo para llevárselo de ahí.- No podemos quedarnos aquí de charla, vamos a mi escondite que podremos hablar más tranquilamente.

Harzo se lleva a Obliquos a una choza que había cerca de ahí que parecía que estaba bastante en la periferia del territorio hostil. Era pequeña, con una sola habitación donde había una cama hecha de plumas y ramas, una pequeña forja y una lumbre.

  • Harzo, este lugar… ¿Es seguro?- pregunta Obliquos pensando en la posibilidad de peligro inminente.
  • No te preocupes fiel amigo, llevo infiltrado aquí más de dos años y nunca me han descubierto.
  • Necesito que me cuentes más información sobre ese guardián y su aldea, no puedo marcharme del poblado sin solucionar esta barbarie.
  • Obliquos, es medio día, deberíamos comer algo para recobrar fuerzas y mientras comemos, te explico detalladamente, con un mapa que tengo guardado por aquí, como es la base del guardián. Pero antes, tengo carne de Fúfalo que es una potenciadora de resistencia.

 

En esa zona de Los Bosques de Reïn eran habituales los Fúfalos, grandes animales similares a toros de color dorado, abundantes por la zona. La gente que reside cerca de Claderos en otros poblados se alimenta eventualmente para recobrar energías ya que comerlo muy seguido puede crear un colapso de flujo enérgico que puede causar la parálisis parcial del cuerpo durante unas horas.

  • Obliquos, creo que en este poblado se almacena una de las fuentes de poder del hechicero Menhill. – Dice Harzo cogiendo una pata de Fúfalo.
  • Yo también he notado una concentración de energía bastante grande en este poblado, pero no llego a averiguar de dónde proviene. Ahora cuando recupere fuerzas, haré un viaje astral para ver si puedo acceder al territorio del guardián. – Dice Obliquos con la boca medio llena.
  • El centro del poblado, que es donde reside el guardián está formado por cuatro niveles. El primer nivel está lleno de esbirros y algunos avistadores, pero es sencillo pasar entre ellos ya que los esbirros están ciegos debido al flujo de energía que hay en el poblado. Hay que centrarse en los avistadores, localizarlos y esquivarlos. – explica Harzo.
  • Bien entonces el primer nivel será fácil acceder.- Dice Obliquos acabando de comer.
  • El segundo nivel está vacío, no hay nadie, solo hay trampas para intrusos que hayan pasado el primer nivel y no conozcan el territorio, pero no te preocupes porque sé dónde están cada una y son fáciles de desactivar. – Para Harzo, para tragar toda la carne que estaba masticando.

 

  • Y el tercer nivel, que es hasta donde yo he llegado, son las cabañas que rodean el recinto del guardián del poblado que es donde duermen los comandantes del guardián. Más lejos de ahí no he podido pasar. – Harzo deja el hueso de la pata que se había comido.
  • Bien, pues iniciaré mi viaje astral para ver si puedo entrar en el nivel uno y ver que esconde el hechicero en este poblado. – Obliquos se tumba en la cama que había en la choza para iniciar el trance.

Obliquos procede y en pocos minutos se planta frente a la gran cabaña central. Al intentar traspasar las cortinas de huesos, algún tipo de poder hace desvanecerse. El joven se despierta con un enorme dolor de cabeza por lo que se pone a beber casi todas las provisiones de agua que había en la choza.

  • ¿Qué has visto? – pregunta Harzo a su amigo.
  • He conseguido llegar a la cabaña central pero al intentar entrar ha habido algo que ha hecho que volviera al cuerpo si no quería quedarme atrapado en la brecha oscura.

La brecha oscura es ese lugar intermedio entre el mundo donde estaban y el mundo oscuro, un espacio donde si perdías tu cuerpo físico y tu energía vital quedabas atrapado para toda la eternidad.

Obliquos, antes de que su amigo Harzo pudiese preguntarle de nuevo, ya había pensado en un plan alterno para colarse en la cabaña del guardián y averiguar que trama ese ser vil y cruel.

  • Harzo necesito que busques un par de ingredientes para aumentar mis estadísticas de combate. Puede que entremos en combate así que recopila todo lo que necesites tú también.

 

  • Yo te guardaré las espaldas amigo, este es mi territorio. Volveré en un rato. – Dijo Harzo decidido y fiel.

 

Mientras buscaba los ingredientes para que Obliquos pudiese preparar alguna de sus cápsulas, más lejos de Claderos, en uno de los bosques que lo rodeaban, estaba Skifler de camino para encontrarse con el joven pasado el poblado. Había encontrado una cascada perfecta para descansar donde detrás de su manto de agua había una cueva enorme para él. Allí se encontró con Roldred al que ayudó cuando estaba malherido pero debido a la terrible historia que le contó sobre el poblado de Claderos, saltó de la sorpresa golpeándose con la piedra que había en el techo y quedando inconsciente.

Skifler había despertado, enfocando la vista y volviendo a reconocer el entorno, recordando las últimas palabras antes de desmayarse: “el poblado que abduce almas…” Haciendo señales con su gigantesco y peludo cuerpo, intenta comunicar a Roldred que se dirige al poblado a rescatar a su amo que suba a su lomo y que él lo protegerá. Pero Roldred es un poco reacio a esa proposición de Skifler y decide quedarse en la cueva descansando y curando sus heridas, que prácticamente se estaba curando gracias a los vendajes que le había dado Skifler. Así que cada uno por su parte y Skifler sale disparado de la cascada para dirigirse al poblado de Claderos. ¿Qué hará? ¿Llegará antes de que Obliquos se decida a salir de la choza de Harzo?

 

 

 

 

CAPITULO 8

 

 

Empezaba a caer la tarde, en unas horas el atardecer se apoderaría de toda la atención y todo lo demás pasaría a segundo plano, una imagen preciosa. Harzo había recolectado todos los ingredientes, algunos frutos y agua para cargar energías y Obliquos había hecho cuatro cápsulas distintas. Una de ellas era para Harzo, esa cápsula endurecía la fortaleza corporal ya que Obliquos no quería que sufriese ningún daño, desconocía su poder.

Ya no había ningún miedo por el que ocultarse, el plan de Obliquos era crear reflejos suyos para llamar la atención y ellos atravesar la ruta que tenía marcada Harzo en el mapa.

Este viaje estaba sirviendo a Obliquos como entrenamiento ya que por el hecho de enfrentarse a todos esos guardianes, estando en condiciones pésimas, y pese al estrés y los nervios poder mantener la calma era algo que hacia aumentar la resistencia mágica, agilizaba su recuperación de energía vital y era capaz de concentrar mucha más fuerza en un solo punto. Obliquos estaba creciendo tanto físicamente como espiritualmente.

Ahora es capaz de crear hasta cinco reflejos suyos y enviarlos a diferentes puntos del mapa, lugares estratégicos que les ayuden a vaciar el camino de esbirros, secuaces o avistadores. Su estrategia es alejar a la mayoría de esbirros hacia las puertas de entrada ya que sería lo más alejados que estuviesen de ellos: envía dos a la puerta por donde habían entrado, otros dos a la entrada donde solo era apto para secuaces y esbirros y el reflejo restante lo manda a la entrada que estaba vacía.

Lo mejor de todo es que había conseguido que los reflejos tuviesen su fuente de energía propia para poder enfrentarse a enemigos.

Mientras lo está enviando, se quedan en la choza a esperar la señal. Sonido de cuernos que alertaban de intrusos, esa era la señal para salir e iniciar el camino porque ya habrían detectado a los reflejos de Obliquos.

El camino era simple: pasar entre dos aldeas y un pequeño descampado con un campo de entrenamiento para entrar directamente al nivel dos por el que deberán pasar por alguna de las cabañas que impiden el paso a la central del nivel uno. A medida que avanzan, van viendo como todo está desierto, no hay nadie, cabañas vacías y un silencio muy tenso hasta que llegan al nivel dos. Sin pensarlo Obliquos entra por una de las cabañas atravesándola y haciendo un agujero en una de sus paredes para pasar al otro lado. Cuando vuelve al exterior, alza su mirada y queda petrificado de lo que ve. Harzo con vista de lince desde el nivel dos dispara a lo que había visto Obliquos con su arco doble.

Un orco verde como los bosques cuatro veces más grande que Obliquos está frente a ellos protegiendo la entrada a la gran cabaña central: rebosando un humo verde tóxico, con una túnica y un bastón gigante con una piedra preciosa incrustada.

  • Mi primo me avisó que vendrías, te estaba esperando.- dice el orco.
  • ¿Qué demonios estáis haciendo en este poblado?- Obliquos grita después de haber vuelto su racionalidad.
  • ¿Con que te crees que se alimenta el poder de Menhill? ¡Con las miles de almas que abducimos día tras día!- grita el orco y empieza un movimiento de bastón.- ¡SARIK SUTÓN!

 

Al exclamar aquellas palabras, el orco lanzo un rayo de flujo verde hacia Obliquos con la intención de pringarlo para atraparlo, pero no puede y pringa toda la cabaña que había atravesado impidiendo el paso a Harzo. Obliquos, mientras lo esquiva, saca de su bolsita una de sus cápsulas, la misma que tomó en la cima del Milagro por lo que el joven se transforma. Su pelo se vuelve verde junto a sus ojos y le aparece el aura verde nuclear que le rodea todo el cuerpo.

  • Esta vez acabaré más rápido, aunque me gustaría que me contases cosas de tu primo, el siguiente que caerá será él. – dice Obliquos rebosante de energía.
  • Mi primo es solo el brazo ejecutor, la mente brillante es otra. – gruñe el orco lanzando otro rayo de flujo esta vez de color rojo.

Obliquos no suele vacilar, así que en una milésima de segundo se coloca detrás del Orco.

  • ¿Quieres ver como os desvanecéis todos lo que vengáis a romper el equilibrio del mundo?

Sin darle tiempo para defenderse, golpea al orco con una onda de energía que le golpea en la espalda destrozando del golpe varias aldeas. En el despiste, Harzo consigue pasar por el agujero que había hecho el orco cuando salió disparado. Mientras sale volando el orco se desvanece en humo verde para volver a aparecer frente a Obliquos y Harzo.

  • Los golpes físicos no me producen efecto.

El orco golpea con el bastón a Harzo enviándolo a un par de kilómetros de allí.

  • ¿Por qué necesita almas para alimentar su poder?

 

El orco al escuchar semejante pregunta se pone a reír en la cara de Obliquos y el joven entra en ira. Sujeta al orco por los aires usando su telequinesis y, sin control, empieza a apretar para aplastarlo y hacerlo pedazos por los aires, pero de nuevo el Orco consigue escapar desvaneciéndose. Los intentos de Obliquos parecía que eran en vano cuando de repente una flecha cae en el suelo creando un círculo dorado. De fondo se escuchaba a alguien correr y gritar. ¡Era Harzo!

  • ¡TRAPALMA!

Harzo vuelve a lanzar dos flechas hacia el orco lo que le hace recular hasta meterse al círculo y al instante de entrar, el círculo sale de la tierra para atraparlo y dejarlo inmóvil. Obliquos impresionado se dirige a él:

  • Increíble Harzo, ¿Cómo has hecho eso?

Harzo queriendo quitar méritos al asunto, se dirige ignorando a Obliquos hacia el orco y dibuja una série de grafías en el suelo alrededor del orco.

  • No puedes hacer eso, enfadarás a Menhill y a los dioses.- dice el orco casi sin poder respirar.
  • Ahora calla, duerme y buen viaje a las tinieblas.- le dice Harzo a su fea cara de orco.

Obliquos no sabía que estaba pasando ni porqué cuando ve que Harzo acaba de dibujar y grita unas palabras.

  • ¡ABDUCELMA!

Se forma un manto de nubes instantáneas provocando una pequeña tormenta y de esas nubes aparece una brecha con el mundo de la oscuridad, una especie de portal abduce al orco para hacerlo desaparecer entre luces que ciegan en el cielo.

Todo ha pasado en tan pocos minutos que Obliquos parece que se había tomado la cápsula para nada y estaba alucinando con los poderes de Harzo.

Había sido capaz de enviar por un portal a una criatura que quien sabe de qué mundo proviene, hacia otro totalmente alterno, aquel al que nunca se debe acceder con vida. Harzo se gira y mira a Obliquos.

  • Obliquos, no solo tú has entrenado con Buriki. Él me enseño algunos misterios del mundo oscuro, varios hechizos que podía utilizar por mi bajo nivel de energía vital, así que aprovecho los pocos puntos fuertes que tengo para atacar desde lejos.
  • Podemos compartir conocimiento viejo amigo, pero antes deberíamos entrar a la gran cabaña central para ver que es todo aquel flujo de energía que vi con el viaje astral.- Dice Obliquos decidido.

El poblado había quedado prácticamente vacío. Los reflejos habían eliminado a casi todos los enemigos dejando escapar algunos por los caminos del poblado. Solo las aldeas que habían destrozado el orco y Harzo habían sufrido daños, pero por todo lo demás la estrategia de Obliquos de despistarlos hasta las entradas había hecho que el poblado de Claderos quedase intacto.

Justo en el momento en el que van a entrar a la cabaña, un sonido de cabañas derruyéndose hace girarse a Obliquos y Harzo. ¡Era Skifler! Había dejado en la cascada a Roldred cuando se enteró de lo terrible que ocurría en Claderos. Obliquos, impresionado y confuso se acerca a él.

  • Llegas en el momento justo Skifler. Los enemigos han sido abatidos y puedes pasearte por el poblado tranquilamente, pero ahora vamos a ver que oculta esta cabaña.

 

Al entrar por la puerta se encuentran un amplio salón, donde hay como una fosa con el borde de piedras. Todo parece común, nada extraño hasta que se acercaron a la fosa para observar que había: un tótem en lo más profundo que generaba una brecha con el mundo oscuro potenciada por una especia de flujo que Obliquos no había visto antes. Ese tótem era lo que abducía almas hasta el otro mundo para darle su poder a Menhill de alguna manera. Es muy peligroso saltar para destrozar el tótem, así que no ven ninguna solución posible. Seguramente tenga algún tipo de conexión con el hechicero y si consiguieran derrotarlo desaparecerían todos los portales o brechas que hubiera podido crear por los Bosques de Reïn.

Mordiéndose los labios, y sin poder acabar con esa página manchada de sangre en la historia del pueblo de Claderos, Obliquos, Skifler y Harzo se dirigen a la salida de Claderos que lleva hacia el puente del Voradil milenario, un árbol con más de ciento cincuenta metros de altura y cuyo tronco llega a medir unos cinco metros de ancho.

Ha sido fugaz el paso por Claderos. Se acercan a la falda de las montañas acartonadas aunque dejan asuntos pendientes en el poblado. Obliquos piensa en el lugar en el que probablemente murió su padre a manos de esbirros del hechicero o de algún guardián de sus tierras. Los nervios y el ansia de derrotar a Menhill van aumentando y aunque debería ser consciente en todo momento de que su mejor facultad es la mente mezclada con paciencia y serenidad, los sentimientos a veces son incontrolables.

 

 

 

 

CAPÍTULO 9

 

 

Las montañas acartonadas eran el puro reflejo de una gran cordillera que parecía cartón real de lejos, al acercarse se ven sus grandes rocas y sus cimas puntiagudas. En el centro de la cordillera se ve una especie de entrada, como un balcón, con unos muros de piedra maciza que la protegían de grandes enemigos inhabilitando su acceso al interior.

Obliquos, Skifler y Harzo se dirigen por la tundra que hay en la falda de las montañas acartonadas habiendo pasado por Claderos hasta llegar al puente milenario. Cuando lo cruzabas, estabas en plena armonía espiritual con las montañas acartonadas y te acogían libremente y que ahora están manipuladas por el hechicero Menhill. Creó una especie de barrera mágica con la que podías ser detectado y eliminado en cuestión de minutos.

El puente milenario fue creado por una raza desconocida hace miles de años y junto a él creció un pequeño Voradil que con el paso de los siglos se acabó acoplando con sus raíces y lianas al puente. Bajo el puente había un barranco por donde solía pasar el agua del río que alimenta a todos los poblados cercanos a las montañas acartonadas. El puente dejaba caer las lianas del Voradil milenario hacia abajo del barranco pero aquél agua ya no estaba. Para sorpresa de nuestros protagonistas, el agua se había convertido en lava.

 

En lo alto del Voradil, había dos avistadores del hechicero. Obliquos, muy ágil de reflejos, detecta a dos de los avistadores aunque ve como otros dos se van volando y los otros bajan a distraerlo. Los avistadores son experimentos evolutivos del hechicero Menhill, buitres con dos alas más de lo común y protegidos por una especie de caparazón similar al de una tortuga marina; es decir, buitres con armadura. El joven no era capaz de alcanzar a los dos avistadores que habían escapado para informar a Menhill de su llegada, pero Harzo a una distancia muy lejana dispara su arco doble para acabar con los que escapaban y ver como caen al río de lava que tenían bajo el puente milenario. Los que habían bajado a distraer a Obliquos son atrapados y torturados por él mismo.

  • ¿Qué quiere vuestro amo? ¿Porqué alimenta su poder de almas puras?- Pregunta Obliquos con gran enfado.

Al no querer responder, Obliquos deja que Skifler haga el trabajo y los devora en un abrir y cerrar de ojos; ya tiene comida. Al avanzar hacia el puente, un rugido se escucha por todo el valle y seguido de un temblor empieza un pequeño terremoto que se debe escuchar hasta en el mismísimo Onírio, o lo que queda de él, pueblo de Obliquos. Obliquos avanza y se asoma al acantilado antes de pasar por el puente.

  • Skifler ven aquí, mira esto.- Skifler se acerca.- Nunca antes ha habido lava en este precipicio. Había un pequeño rio que salía de las montañas acartonadas llegando hasta el propio canal oceánico. ¿Qué hacemos? Esto empieza a irse de la realidad, no puede ser. ¡Eliminará toda la flora y fauna y arrasará con todo a su paso!

 

 

Mientras observan, la lava empieza a subir de nivel y a escupir burbujas cada vez más grandes. De repente, surge bajo ese rio de lava un león alado resplandeciente, que brilla tanto como el sol en verano, que se abalanza sobre Obliquos y lo golpea con mucha fuerza. Del golpe tan terrible, cae inconsciente.

El nivel de lava seguía subiendo aunque lentamente. El joven seguía inconsciente y Harzo junto a Skifler se preparaban para la batalla. Skifler intenta despistar al león llamando su atención con un placaje para que Harzo desde la lejanía pueda lanzar sus flechas, tiempo que necesitaban para mantenerse con vida y que Obliquos volviese a recuperar el conocimiento. Pero pasan los minutos y Obliquos sigue sin despertar.

El león esquiva el placaje de Skifler impulsándose por el aire quedando a pocos metros de altura encima de él y escupe tres bolas de fuego seguidas que el propio Skifler no se espera; y aunque el lobo lleva partes de armadura, es derribado. Aúlla de dolor clamando ayuda cuando cae al suelo desplomado, aunque por suerte no ha caído en el rio de lava, y Harzo se dirige hacia él para auxiliarle pero poco podía hacer: las bolas de fuego le habían herido mucho. Puede que esté perdido, malherido. Estirado frente al puente milenario en una de las rocas que formaban el borde del acantilado estaba Skifler indefenso junto a Harzo frente a un león alado lleno de llamas que salen de su cuerpo. Sus ojos parecían que estaban hechizados. Quizás haya sufrido algún tipo de hechizo de control por parte de Menhill.

 

 

Skifler aúlla más y más para que Obliquos vuelva en sí.

“¿Dónde estoy? ¿Qué son esos chillidos? ¿Skifler…eres tú? ¿Qué te ocurre? Me duele todo muchísimo…”

¡Parece que Obliquos empieza a despertar! El león cuando ve que Obliquos empieza a despertarse, baja de los cielos envuelto en llamas para volver a lanzar un ataque directo a Obliquos. El león había quedado alejado ya que Skifler lo había hecho volar hacia el otro lado del puente. Quizás el joven no tenga tiempo suficiente para reincorporarse ya que el león, mientras vuela hacia él, había lanzado otras tres bolas de fuego para acabar de rematarlo.

  • Que… le… has… hecho… ¡a mi hermano lobo!

Obliquos explota de rabia y crea una onda expansiva que desintegra las bolas de fuego y en un abrir y cerrar de ojos se coloca montado en el lomo del león sujetándole las alas con las dos manos.

Esta vez el aura de Obliquos no se había vuelto verde: por algún extraño motivo, el pelo, las pupilas y el aura de Obliquos eran rojos. Mientras sujeta las alas para que no vuele el león, lo hace caer en picado hacia las rocas y mientras están cayendo Obliquos se dirige al león.

  • Voy a ser rápido contigo.- dice con gran enfado pero paciente.- Quiero que me digas que pretende hacer tu amo con todas estas tierras y las almas de las que se está apoderando. Tienes tres segundos.

 

El león ante la presión de Obliquos invierte la caída, lo golpea para deshacerse de él y lo envía bosque adentro. Pero en cuestión de segundos, vuelve a estar en la espalda del león.

  • Esta vez no te podrás escapar.- Dice Obliquos un poco ido.

El estado al que estaba llegando Obliquos empezaba a ser un poco descontrolado. Estaba demasiado enfurecido como para pensar en otra cosa que acabar con el león: el rojo se iba apoderando de su cuerpo. El león intenta desengancharse de Obliquos pero no lo consigue, y el joven enganchado a su lomo empieza a cargar energía expansiva. El león en llamas se levanta e intenta tirarse por el precipicio hacia su entorno natural, la lava, de donde había salido. Obliquos al mínimo intento de tirarse suelta una onda expansiva tan potente que desintegra al león al momento. Pero al acabar con él, Obliquos empieza a temblar, a no parar de saltar, no podía evitar moverse y destrozar cosas. El aura roja le había devorado la voluntad y estaba controlado por su propia ansia de sangre. Se dirige al puente para destrozarlo ya que coge sus bolas de mitril sólido para lanzarlas allí, pero lo frena una fuerte explosión de núcleos que viene directa de Claderos.

Un rayo de flujo directo al espacio sale del poblado envuelto de un ciclón de energía oscura. La explosión acaba y Obliquos pierde el aura roja y cae justo en la entrada del puente.

  • Que dolor de cabeza…-Dice intentando mantenerse consciente.

 

 

Increíblemente es capaz de levantarse por sus propios esfuerzos pero Harzo, que ha dejado un momento a Skifler solo para ayudar a Obliquos, lo lleva a hombros.

Cuando llegan a donde estaba el fiel lobo, Obliquos pone sus manos sobre Skifler y empieza a transmitir una especie de energía verde con la que se cerraban milagrosamente las heridas que tenía. Ahora Skifler solo necesitaba descansar un poco y estaría como nuevo. Cuando termina de transmitirle la sanación Obliquos cae desplomado en el suelo del esfuerzo.

Harzo quedaba en pie habiendo visto una batalla que jamás habría imaginado. Tal cantidad de poder junta enfrentada hasta la victoria. Movió al lobo y a su amigo hasta el Voradil milenario donde había una pequeña puerta en un lado escondida, en su gigantesco tronco. Harzo picó pero nadie contestó así que decidió quedarse fuera auxiliando y vigilando a sus compañeros hasta que despertasen.

Fuera de peligro, un par de horas más tarde, llega al puente un visitante, un hombre con abundantes quemaduras en su cuerpo. Obliquos y Skifler aún duermen y Harzo se acerca a él.

  • ¿A dónde te diriges forastero?

 

 

 

 

 

CAPÍTULO 10

 

 

Bajo el puente milenario, junto al Voradil más grande de todos los Bosques de Reïn, el nivel del rio de lava seguía subiendo y ya había llegado a la mitad del acantilado. Frente al árbol gigante, había aparecido un forastero delante de Obliquos y Skifler que dormían y Harzo que salió a hablar con él.

  • Soy Roldred, un viejo conocido de Skifler. Cuando vi desde las montañas toda la batalla montada, y gracias a las curas de Skifler, decidí bajar a Claderos para ayudar.

El hombre que disparó una flecha malherido en la cueva donde se iba a refugiar Skifler había aparecido de la nada y mientras está explicando lo ocurrido a Harzo, Obliquos empieza a despertar.

  • ¿Qué ha ocurrido? – pregunta Obliquos estirando los músculos.
  • Has acabado con el peligro del puente milenario Obliquos.- Dice Harzo tirándole todos los méritos.
  • Es imposible, no recuerdo nada. Lo último que recuerdo es como el león golpeó a… ¡SKIFLER! ¿Cómo está? ¿Dónde?- empieza el nerviosismo de Obliquos cuando durante todo el viaje había permanecido tranquilo.
  • No te preocupes, está a salvo. Antes de caer inconsciente le hiciste una sanación cediéndole tu energía vital. Eso es un gran gesto amigo mío.
  • Harzo ¿quién es este hombre?- Obliquos desconfía de Roldred.
  • Disculpa, soy Roldred, uno de los supervivientes de Claderos, del antiguo Claderos.

Obliquos visualiza al extraño y canaliza su energía interior para ver si puede confiar en él o no. Su alma es totalmente pura.

  • ¿Y qué haces aquí Roldred?- pregunta Obliquos con gran interés.
  • Tu lobo Skifler me curó y me ayudó cuando estaba malherido. Al ser consciente del peligro de Claderos temía por el lobo ya que partió en tu búsqueda hacia el poblado.- Explica Roldred.
  • ¿Conocías el secreto del pozo de las almas?- Irrumpe Harzo.
  • Si, por eso volví al poblado, para acabar con ese portal que abducía almas puras para alimentar de energía al hechicero. Soy de los pocos que conoce los secretos de las montañas acartonadas, por eso Menhill quiere verme en el otro mundo. He vivido durante años escondido por estos parajes estudiando cada movimiento de Menhill y sus secuaces. Quiero recuperar el pueblo donde nací.
  • ¿Cómo destruiste el pozo?- pregunta Obliquos.
  • Tirando una piedra solar al núcleo del portal. Eso ocasionó una explosión de flujo que liberó ciertas almas, aunque por desgracia, no tenían cuerpo físico para volver así que salieron disparadas al infinito.

Estuvieron un rato hablando hasta que despertó Skifler. Cuando vio a Roldred corrió a lamerlo ya que tenía la corazonada de que había tenido algo que ver con la explosión. Había salvado a Obliquos del descontrol de su aura roja.

El atardecer se acercaba y aún no habían pasado el puente milenario así que decidieron hacer un campamento cuando lo pasaran. Junto a la otra parte del acantilado, unas rocas escondían un espacio abierto pero a la vez les ocultaba para cualquier peligro que pasase por el puente.

Frente a una hoguera los cuatro, Roldred explicaba a Obliquos diferentes puntos de entrada a la guarida del hechicero Menhill. La cordillera se dividía en tres cimas: la cima perdida, la cima oscura y la cima eterna. El hechicero se refugiaba a media altura de la montaña que tenía la cima eterna. Había una cueva bastante amplia a la que solo era posible acceder volando o por otra cueva de las montañas acartonadas. Esa era la entrada a la guarida de Menhill. Roldred conoce los diferentes puntos de entrada gracias a sus padres que le habían explicado los viajes que hacían a las montañas, así que era todo un guía turístico por esos lares.

Menhill se asomaba de vez en cuando por su guarida para observar como Obliquos iba derrotando a cada uno de sus guardianes. Sabía que llegaría a alcanzarle pero por eso iba a estar bien preparado. Gracias a que Harzo había sellado a su primo orco y lo mandó al mundo oscuro, Menhill mediante un portal de invocación lo había traído de vuelta. La eliminación del pozo de las almas fue un duro golpe para él y le costará rehacerse, pero las montañas están llenas de sorpresas y misterios que todo ser ha querido descubrir durante toda la historia de Los Bosques de Reïn. Obliquos tendrá que superar momentos que jamás imaginaría antes de poder alcanzar a Menhill.

 

En esa entrada, con una túnica y un bastón, la sombra del hechicero se engrandecía resaltada en las montañas. Al caer la noche se ve como un muro mágico de colores protegía toda la cordillera. Obliquos, que cenaba con sus compañeros de viaje y veía de lejos a Menhill, pregunta a Roldred:

  • ¿Cómo piensas pasar eso?- señala al muro mágico.
  • Muy sencillo: el poder del hechicero es poder oscuro así que tan solo necesitamos algo que este en armonía con el sol, como, por ejemplo, las piedras solares.

Las piedras solares eran capaces de reflejar la magia del hechicero que era utilizada para crear defensas. Sorprendió tanto a Obliquos la información que recibía de Roldred, que se dio cuenta que había sido un necio todo el viaje. Sabía el tipo de poder que manejaba Menhill pero no había sido capaz de deducir que para acabar con la oscuridad ha de haber luz. Obliquos suspiró de alivio, como si se quitase un peso de encima. Tenía a su lado grandes guerreros dignos de reyes por el uso de su cabeza; le quedaba mucho por aprender a Obliquos.

Después de cenar y cargarse de energías, se disponen a dormir haciendo guardia por turnos aunque realmente ninguno podía dormir por las circunstancias. Mientras Roldred estaba despierto, vigilaba atentamente el nivel de lava que preocupantemente subía. Echando un vistazo a ese magma, que como el fuego te hipnotizaba viendo sus burbujas deshacerse cuando salían a la superficie y el oxígeno las consumía.

Roldred se sorprendió por un resplandor que salía de la entrada a la guarida de Menhill. En una noche oscura solo iluminaba el magma, el muro mágico y esa luz blanca intensa que iluminaba gran parte de las montañas acartonadas en su interior. No quitó ojos de encima  a ninguno de los dos peligros que acechaban al grupo.

El siguiente turno le tocaba a Obliquos, pero se despertó antes de tiempo. Roldred estaba en uno de los bordes del acantilado cuando el joven con telequinesis se le acerca por detrás.

  • ¿Qué es eso que se ilumina en la guarida de Menhill?

El tono de voz de Obliquos asustó a Roldred ya que no esperaba que hubiese nadie cerca. Obliquos había sido muy sigiloso. Del susto cayó por el acantilado dirigiéndose al rio de lava pero se detuvo en el aire a pocos metros de tocar el magma y empezó a ascender hasta llegar arriba de nuevo.

  • ¿Con ese miedo pretendes hacer guardia?- pregunta Obliquos tajante.

Obliquos había salvado de una muerte tonta a Roldred subiéndolo arriba del acantilado gracias a su telequinesis. Con cara de vergüenza, vuelve Roldred al refugio para descansar.

Obliquos observaba la guarida de Menhill, visualizando toda su energía, cuando vio que empezaban a multiplicarse las auras que notaba. El joven consideró que ir a despertar a todos para emprender el camino lo antes posible era la idea más correcta, ya que estaban frente al muro mágico que defendía el acceso a las montañas acartonadas. Obliquos estaba empezando a sudar porque presenció algo que venía hacia ellos en forma de horda: la energía mística que provenía desde la fortaleza del hechicero no paraba de aumentar.

Harzo se despierta malhumorado pero al salir del refugio y observar las montañas acartonadas no puede evitar sorprenderse. Había cogido su arco y disparado dos flechas con puntas redondas azules directas a las montañas. Una brisa recorría todo el puente y aparecía una especie de barrera azul de las flechas, que empezaba a mostrar temperaturas corporales de enemigos que pudieran esconderse dentro de las montañas, cerca de donde habían caído las flechas.

En ese momento Obliquos, Skifler, Harzo y Roldred, que ya se habían preparado para entablar la ruta, quedaron boquiabiertos por todo el calor corporal acumulado dentro de las montañas.

Menhill parece que se está preparando bien para la batalla contra aquellos que desobedecen sus normas, aquellos que no son fieles a su reinado, aquellos que no creen en la ley oscura. En las entrañas de las montañas acartonadas, en los aposentos del hechicero, una horda de esbirros invocados directamente desde el portal oscuro se está preparando para atacar. Quién sabe si centenares, miles o millones de esbirros saldrán a cortar el paso a Obliquos y sus compañeros. El primo orco de Menhill será quien dirija ese ejército ya que lo había traído de vuelta de la brecha oscura a la que lo había enviado Harzo.

Obliquos, Skifler, Harzo y Roldred no quieren esperar más, por lo que cruzan el puente y cogen las piedras solares para cubrirse y pasar la primera barrera mágica, pero al mirar bajo sus pies se sorprenden al ver que el nivel de lava ha llegado hasta un par de metros bajo sus pies. Preocupante aunque Obliquos aprecia que el nivel de lava estaba completamente quieto y no subía más. No tenían tiempo para preocuparse por el río de lava en esos momentos ya que parecía estable y no tenía pinta de que pudiese desbordarse, así que cruzan el puente.

Con éxito, se adentran por la primera cueva que encuentran ya que, según Roldred, esa cueva les llevaría directos al centro de la montaña y podrían coger otro desvío para salir en una cueva que había pocos metros más abajo de la guarida de Menhill. Por otra parte, el Orco y su primo el hechicero Menhill ya han acabado con las invocaciones. Menhill se queda en su sala interior, que está en lo más profundo de las montañas acartonadas, lugar donde nació y su primo Orco encabeza al ejército que se dirige bajo la guarida a esperar a Obliquos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Capítulo 11

 

 

Una noche en la que no han podido descansar, no habían podido reponer fuerzas para poder afrontar lo que les espera a Obliquos y sus fieles acompañantes.

Menhill desde su guarida mira con cara de maldad como se adentran en la red de cuevas de las montañas acartonadas. Gracias a unas piedras solares, Obliquos, Harzo, Skifler y Roldred habían evitado el muro mágico que protegía las montañas y se habían adentrado por una cueva bastante amplia, aunque al principio Skifler tuvo que forzar su cuerpo para entrar dentro, que les llevaría bajo la entrada a la guarida del hechicero.

Mientras avanzan, Obliquos prepara cápsulas de fortaleza vital, cápsulas medicinales y una cápsula especial para él. Todos las toman ya que no habían podido descansar y su energía vital no estaba cargada lo suficiente para afrontar esta aventura. Caminando, Obliquos empezaba a pensar que necesitarían una estrategia.

  • Obliquos, estamos cerca del desvío. – Roldred guiando.
  • El otro desvío… ¿A dónde llega?- pregunta Obliquos.

Roldred empieza a pensar pero no consigue recordarlo. Para ello abre su bolsa y saca un mapa de las montañas acartonadas y la red de cuevas internas. Al poco rato de seguir líneas con el dedo acaba encontrando el lugar donde aparecerían si fuesen por ese camino.

  • Te lleva a lo alto de la cordillera, a una de las cimas superiores.- explica Roldred.

 

  • Esa cima… ¿Está sobre la entrada a la guarida del hechicero?- pregunta insistente Obliquos.

Roldred asiente con la cabeza. Obliquos empieza a pensar sobre ese desvío, si tenía alguna ventaja en combate. Unas antorchas empiezan a iluminar el final de ese tramo de cueva y dan camino a una cavidad enorme dentro de las montañas acartonadas. Mientras corrían dirección al desvío que querían coger, Obliquos les detiene.

  • Tengo un plan.- Dice serio pero lleno de confianza.

Obliquos los había reunido y empezó a explicarles rápidamente lo que había pensado.

  • ¡Estás loco Obliquos!- exclama Harzo al escucharlo.- Estás loco pero confiaremos en ti como hasta ahora. Nos vemos al otro lado.

Harzo y Roldred habían montado a lomos de Skifler, el lobo salió disparado tomando el desvío que les llevaba a una de las cimas superiores de la cordillera. Por otro lado, Obliquos acabó cogiendo el desvío que le llevaría frente a aquel Orco ruin que le esperaba con un gran ejercito a la salida de la cueva.

Paredes de roca pura reluciente del agua que filtra, murciélagos a los que se les escuchaba susurrar y una luz al final del túnel. Obliquos lo tenía frente suyo: el último guardián antes de poder librar la lucha que tanto ansiaba.

Mientras, Harzo y Roldred, que avanzaban a lomos del celestial Skifler, ya habían llegado al final de la cueva. Estaban a pocos metros de la segunda cima más alta de las montañas acartonadas, fortaleza del hechicero Menhill.

La cueva salía a un camino que llegaba a la gran roca que definía la cima; era estrecho pero más abajo había un bosquecito donde estarían más cerca del peñón por donde saldría Obliquos. Cuando llegaron a ese bosque se miraron con seguridad y vieron que bajo sus pies tenían un acantilado de casi un kilómetro de bajada.

Un sol radiante era la luz que iluminaba el final del túnel y cuando salió de la cueva vió que estaba amaneciendo. ¿Cómo puede ser que estuviese tantas horas dentro de la red de cuevas?

Quitando importancia a preguntas que no servían en esos momentos, Obliquos abría los ojos después de ser cegado por la luz del sol.

Tenía delante de él un ejército de casi cien mil esbirros; pequeños como gnomos, con alas para desplazarse por los aires y con la habilidad de lanzar pequeñas bolas de poder oscuro.

Sin duda el hechicero Menhill estaba preparándose para conquistar Los Bosques de Reïn. Frente a ese ejército, y protegido por placas de metales diversos, estaba el primo orco de Menhill.

  • Soy Kenhill. Esta vez no va a ser tan fácil; no te he demostrado todo mi poder.-Dice el orco amenazante a Obliquos.
  • ¿Para qué estáis preparando este ejercito?- Pregunta Obliquos tajante.
  • ¿Otra vez ignorándome? ¡Esbirros, atacad!

En el momento que oyen la voz, el ejército que cubría el terreno de todo un valle prácticamente, empieza a correr hacia el joven. Algunos estaban lanzando bolas oscuras desde lejos, otros iban directamente a devorarlo. Obliquos, que parecía que esperaba este momento, empieza a moverse por el terreno y a esquivar los ataques con gran velocidad.

  • Da igual lo veloz que seas, mi rayo de poder oscuro es capaz de perseguir a su presa.- Dice Kenhill y empieza a reír a carcajadas.

El orco malvado dispara un rayo oscuro de su bastón mágico que empieza a perseguir a Obliquos, pero el joven tiene un as bajo la manga. El rayo de poder oscuro lo persigue, pero si hace una traslación deja de detectarlo.

Obliquos con toda la intención hace una traslación hacia un punto muerto, pero a la vez deja un clon para despistar al orco. Aprovechando el momento, el joven se toma la cápsula que había creado especialmente para él.

Parecía una versión mejorada del Obliquos que habíamos visto contra el león alado, más puro. Volvía a ser verde por completo pero su aura resplandecía mucho más y tenía la capacidad de levitar más resistente. Por otra traslación, se sitúa en el centro del ejército y empieza a crear ondas expansivas que salen de sus manos. Había dividido sus bolas de mitril sólido para crear más y concentrar su poder en menor peso, ahora dispone de veinte bolas. Los esbirros no paran de caer derrotados, pero no paran de salir más y más subiendo la colina. Obliquos empezaba a notar el exceso de fuerza así que creó cinco reflejos que empezaron a atacar por él. Mientras lo protegían en coro y cubriendo bien la posición de Kenhill, Obliquos empieza a cargar su ataque. Kenhill, que no paraba de ver como su ejército caía de nuevo, explotó en gritos.

  • ¡Estoy cansado de ver cómo me mosqueas de esta manera!

El orco se arrancó su túnica, tiró su bastón a un lado y empezó a gruñir con gran fuerza. Su cuerpo empezaba a generar impactos eléctricos que salían expulsados a cualquier dirección, sus músculos empezaban a deformarse y aumentar y su mandíbula se degeneró y sacó grandes colmillos. ¡Kenhill ahora era cinco veces mayor en tamaño! Pero al final de su transformación, Obliquos ya había cargado su ataque y dos rayos verdes salían de sus manos, que crecían en tamaño cuando llegaban a su objetivo, directos hacia el renovado Kenhill. El impacto lo pilla desprevenido y es tan fuerte que lo envía montañas abajo. El orco estaba lejos pero los esbirros aún subían para luchar y solo quedaban dos reflejos de los que había creado Obliquos.

Más arriba, en lo alto de las montañas acartonadas, observaban impacientes el ataque Skifler, Harzo y Roldred, esperando la señal de Obliquos.

En un bosque que acababa en acantilado esperaban mientras sufrían por el estado de Obliquos. El joven, incansable, seguía combatiendo contra los esbirros que quedaban, de cien mil había conseguido reducir la cifra a unos pocos miles. En un momento tenso, en el que Obliquos no podía parar de lanzar bolas de mitril para no hacer un gran desgaste de su energía, hace una traslación hacia el punto donde había ido anteriormente para esconderse del rayo de Kenhill. En ese momento, crea una cápsula de las suyas con un par de raíces que había encontrado cerca, setas y bayas; y un trueno cae de los cielos para impactar en Obliquos. De tal estruendo, los esbirros que había cerca caen desplomados y Obliquos aparece de nuevo en el peñón frente a los malhechores.

Ese rayo era la señal. Harzo y Roldred vuelven a montar a lomos de Skifler y saltan al vacío. Mientras descienden por los aires, Harzo lanza dos flechas que al impactar en el peñón explotan y eliminan absolutamente a todos los esbirros que había por ahí cerca. Antes de caer, Obliquos los frena para que tengan una caída limpia y sin daños.

Parece que todo estaba un poco relajado, quedaban solamente centenares de esbirros y a Kenhill no se le veía, es como si hubiese desaparecido otra vez.

 

En ese momento, Obliquos miraba a sus espaldas hacia el pequeño camino de senderismo que había y llevaba directamente a la entrada de la guarida de Menhill. Un camino poco inclinado pero que no sería obstáculo. Mientras observaba, Obliquos sospechaba que no notaba el aura de poder de Menhill cerca, ni en el pequeño muro de la entrada a sus aposentos. Algo le hizo extrañarse por lo que creyó que les estaba preparando alguna emboscada ya que se empezaba a ver acorralado con tantas bajas.

Acabando con los últimos esbirros del hechicero y sin rastro de Kenhill, Obliquos y los demás habían empezado a subir el camino que lleva a su destino.

Pero mientras estaban subiendo, en uno de los valles de la montaña, había una explosión de flujo que sale disparada hacia la lejanía del espacio. Pensando que tenía algo que ver con Kenhill, Obliquos aceleraba el paso para llegar lo antes posible a estar frente a Menhill.

Estaban muy cerca, los muros de roca maciza se habían empezado a agrandar a medida que se acercaban a ellos. Cuando por fín se plantan en la entrada de la fortaleza del hechicero, Obliquos es el que da el primer paso por si hay alguna trampa en el camino, pero se sorprende al ver que todo está limpio y que sigue sin notar la energía de Menhill. Al entrar en la cueva acceden a una cavidad tan grande en la que cabe toda una manada de lobos gigantes dentro. Iluminada la cavidad por antorchas, el grupo investiga por si pudiese haber algún pasadizo secreto creado por Menhill ya que se veían encerrados ahí.

Las antorchas se apagaron de repente y una voz resonó de la nada.

  • Sed bienvenidos al infierno terrenal.

 

CAPÍTULO 12

 

 

Apareció de las sombras una cara desfigurada, que estaba ensombrecida por la túnica que llevaba y algunos pelos rubios con un reflejo de llama en las puntas que sobresalían de su capuchón. Caminaba con un bastón más alto que él y, ya que llevaba la túnica abierta, podían observar una pata muy sofisticada y avanzada de madera que le substituía la pierna derecha. ¡Era Menhill!

  • No puede ser… ¡No noto tu poder! – Obliquos recrimina al hechicero.
  • Espero que tengáis una buena estancia.- Dijo Menhill.

Un humo negro empezaba a surgir del suelo y ensombrecía medio cuerpo del hechicero. Seguidamente, a paso muy lento, desaparece por una de las paredes.

Confusos pero alerta por lo que pudiese ocurrir, Roldred interviene viendo el punto muerto de la situación.

  • Obliquos, muchas partes de las paredes son huecas. Hay decenas de salidas en esta cavidad pero Menhill habrá creado ilusiones para que no podamos verlas.

Quizás por esa razón Menhill no había atravesado la pared, si no que había entrado por uno de esos túneles. En poco tiempo encontraron cinco salidas distintas, pero no al exterior de la montaña, sino que iban directos a los bajos fondos de las montañas acartonadas, el lugar donde había nacido el hechicero Menhill.

La situación se había resuelto pero había surgido otro problema: Skifler no podía pasar por ninguno de esos túneles así que volvieron a un punto muerto.

Obliquos empezaba a desgastar su paciencia: tenían a Kenhill a sus espaldas que quizás estuviese subiendo montaña arriba para volver a atacarles. Obliquos, aunque la mayoría de veces había mantenido una pose calmada, segura y pacífica, ahora se empezaba a ver tapada por una manta de nervios y prisa.

  • Amigos, no estamos en nuestro territorio. Tenemos que encontrar una solución rápida o recular hacia fuera.- dijo el joven.

Harzo se alza y sonrie porque podía tener la solución.

  • Yo puedo crear portales de invocación, pero me gasta mucha energía porque no están desarrollados.
  • ¿Cómo puede ser eso? ¿Eres mago? – Pregunta Obliquos.
  • No me considero mago, pero domino un tipo de magia. – Dice Harzo.- Solo tengo que sellar una muestra de ADN de Skifler en una de mis flechas.
  • Cuando esto termine fiel amigo tendremos mucho que enseñarnos.- Dice emocionado Obliquos.

Harzo coge un mechón de pelo de Skifler para sellarlo en una de sus flechas. De sus manos salen unas líneas pequeñas de energía que forman en el aire una especie de rombo que hizo desaparecer el mechón del lobo gigante. Obliquos manda a Skifler fuera con Roldred para cubrirle las espaldas y le entrega una cristalita lunar. Si la rompía, Obliquos perdería una milésima parte de su energía, pero lo notaría. Esa era la señal por si se acercaba Kenhill por la espalda; y para que Skifler y Roldred supiesen como estaba Obliquos en todo momento de salud.

Roldred antes de marchar con Skifler hacia fuera, había indicado a Obliquos por donde llegar a lo más profundo de las montañas, los dos primeros túneles que deberían coger. Pero Roldred no conoce más abajo; nadie conoce lo que hay más debajo de la tercera gran cavidad de la montaña.

Las montañas acartonadas son muy extensas, pero todas están conectadas en el centro de la cordillera, que es donde está Obliquos con sus amigos. La red de cuevas pueden llevarte kilómetros hacia el núcleo de la tierra, pero nadie ha sido capaz de acceder a esos bajos fondos. Los mitos explican que en las montañas acartonadas hay una entrada al inframundo y que en el centro de la gran sierra, en lo más profundo de su interior se encuentra dicha entrada. Por ese motivo las montañas eran tan conocidas, hay miles de leyendas, mitos sobre ellas y sobre guerras de dioses.

Obliquos y Harzo iban bajando hacia la segunda gran cavidad por un túnel sin luz, pero Harzo había creado iluminación en sus manos con su magia. Cada vez el joven con telequinesis sentía más curiosidad por descubrir que misterios albergaba su viejo amigo y compañero de escuadrón.

A medida que se van acercando, van escuchando una voz que hacía eco por toda la cavidad.

  • Os estoy esperando…

Después de repetir varias expresiones similares se escuchaba una risa tímida pero maléfica. De nuevo, llegan a otra gran cavidad y ahí estaba él, Menhill el hechicero. Iluminado por su propio poder, había creado un portal invocatorio.

  • A la tercera va la vencida.- Dijo Menhill entre risitas.

 

Ante la sorpresa de Obliquos y Harzo, Kenhill aparecía por ese portal. Pero esta vez estaba algo cambiado: la magia que rebosaba de sus manos no era oscura. Como una especie de plasma, Obliquos se da cuenta del gran poder actual de Kenhill pero se extraña porque sigue sin notar el poder de su primo Menhill.

  • Esta vez he transformado a mi querido primo en un ser irracional, dándole parte de poder del mundo infinito.- Explica Menhill.
  • ¿Qué demonios es el mundo infinito?- pregunta Obliquos preparándose para atacar.
  • El mundo infinito es el primer mundo de toda la existencia, allí tienen la capacidad de crear otros mundos. Donde nace el tiempo.- Menhill se pone serio en un instante y desaparece de nuevo.

Obliquos, cansado de tanto juego, empieza a levitar esperando el ataque de Kenhill. Mientras levitaba tenía los ojos cerrados y hacia siempre los mismos movimientos, repitiéndolos una y otra vez. Harzo no sabía que estaba haciendo así que se puso alerta para cualquier ataque rápido que pudiese lanzar el orco.

Kenhill parecía que estaba ciego, había perdido sus ojos, pero a cambio había recibido el don de la energía infinita. El orco no duda en lanzar plasma directo para bañar a Obliquos y Harzo, pero instantes antes de rozarle sale un escudo del suelo en forma de barrera mística que los protege. Los movimientos de Obliquos por la cueva eran un punto débil para Kenhill, así que mientras atacaba el orco, el joven creó ese escudo para que desapareciera después del ataque pero volviese a aparecer una y otra vez en cualquier punto de la cavidad. Kenhill parece que no se cansa y de todo el plasma que estaba lanzando, algunas de las rocas empezaron a fundirse.

Tenían que hacer que parase para evitar un derrumbe y que quedasen atrapados ahí dentro de por vida. Harzo dispara una de sus flechas hacia el techo de la cavidad y de la flecha sale una especie de gelatina que cubre todo el techo. Lo mejor de todo fue cuando dijo:

  • ¡MOKUKATON!

Al decir esa palabra, la gelatina se endurece tanto como una roca, con la diferencia de que era transparente: Harzo había creado un doble techo para evitar derrumbes.

Obliquos usa su telequinesis para inmovilizar los brazos de Kenhill con lo cual no puede lanzar más plasma. Harzo, aprovechando el momento dispara otra flecha, para inmovilizar por completo al orco, como la que había usado para fortalecer el techo, cubriéndolo entero menos la cabeza.

Al ver que podían acercarse, Obliquos intenta comunicarse con él.

  • ¿De dónde procedes ser monstruoso?

El joven creía que el orco no iba a soltar ni una palabra, pero bajo lo inesperado, Kenhill responde:

  • He visto nacer tu mundo, he pasado al inframundo, he vendido mi alma y he vendido mis ojos por el mayor poder que existe. Y aun así, estoy aquí atrapado sin poder moverme. ¿Estás seguro que no eres tú el ser monstruoso?- Dice con una voz distorsionada y abatida.
  • Solo tienes que tener cabeza y saber cómo utilizar tu poder.-Dijo Obliquos.
  • Me he visto superado por un poder superior, el tuyo Obliquos. Mi tiempo en este mundo está acabando, pero antes… ¡Temblaréis ante mí!

 

Kenhill empieza a desprender vapor de su cuerpo y seguidamente se abre cada uno de los poros de su dura piel de orco y empieza a expulsar energía oscura.

  • Dejaré de existir en este mundo, pero nos volveremos a ver tarde o temprano. La esencia de mi existencia seguirá vagando hasta encontrar un cuerpo con el que volver.

Ante la posible explosión inminente, Obliquos no duda en crear un escudo mágico para protegerse, pero el poder era tan inmenso que creía que no podría amortiguar la explosión. Harzo, ante la situación tan desesperada y al ver que su protección del techo de gelatina maciza empezaba a desmoronarse, arma un par de flechas para dispararlas contra Kenhill. De esas flechas, sale energía acumulada que divide la cavidad de la montaña en dos. En una parte Kenhill a punto de autodestruirse y en otra, Obliquos y Harzo.

  • No te preocupes Obliquos, con este doble escudo podremos evitar algo la explosión y que Kenhill nos alcance.
  • Harzo, este ser tiene un poder destructor enorme. Debemos retroceder a la primera gran cavidad de las montañas.- Dijo Obliquos desesperándose.

En el momento en el que empezaron a retroceder, Menhill aparece de nuevo junto a su primo orco Kenhill.

  • ¿Cómo te atreves a intentar destrozar mi guarida?- Grita con gran enfado Menhill.

 

 

Capítulo 13

 

 

  • ¿Por qué me haces esto querido primo?- Dice Kenhill abatido y con su cuerpo a punto de explotar en millones de partículas de energía oscura.
  • Porqué no puedes destrozar estas montañas, es el punto intermedio para traer las criaturas del mundo oscuro. Lo deberías saber ya que te traje a ti unas cuantas veces después de tus errores y faltas de actitud.

Obliquos y Harzo habían retrocedido hasta la entrada esperando para ver como actuaba Menhill y para decidir si retroceder hacia la cavidad anterior o, si sus escudos les protegerían, quedarse allí.

La explosión era inminente; la piel de Kenhill estaba cogiendo tal temperatura que se estaba convirtiendo en plasma. Su cuerpo se estaba desfigurando mientras seguía rebosando energía oscura por sus poros. Menhill, en el momento de estallar el cuerpo de Kenhill, hizo que esa energía no saliese de su cuerpo, transformando la explosión en una implosión. En el momento que la energía oscura implosionó dentro del cuerpo físico de Kenhill, se desintegró en pocos segundos gritando unas últimas palabras.

  • ¡Menhill, no te saldrás con la tuya, el supremo sabe que te estás preparando para robarle su poder!

Kenhill desapareció de este mundo en cuestión de milésimas de segundo. Obliquos, estupefacto, tenía frente a él a Menhill mirándolo con cara de desafío desde la distancia.

Protegidos aún por los dos escudos, Obliquos y Harzo decidían que hacer.

  • Sabiendo que en estas montañas se oculta algo gordo, debemos esquivar a Menhill e ir al centro de su poder.- Dijo Obliquos.
  • De la distracción me encargo yo, no te preocupes.

Harzo sale corriendo hacia el hechicero mientras él lo mira fijamente. El arquero, sin llevar el arco en sus manos, hace un leve movimiento con su mano derecha y desaparece justo cuando estaba a centímetros de Menhill.

El hechicero, que lo estaba mirando fijamente todo el rato, ni se inmutó cuando desapareció Harzo. Seguidamente aparece unos metros detrás de él dirigiéndose a una salida que llevaba a la última gran cavidad.

Menhill seguía sin moverse y se gira para mirar a Obliquos. En el momento que fija sus ojos en él levanta un dedo y lanza un rayo destellante que en un segundo traviesa los escudos e impacta en Obliquos.

  • Ha sido fácil.- murmura Menhill.

Pero se inquieta al ver que lo que había tras los escudos era un reflejo y no había nadie. Al girar la vista, ve a Obliquos con Harzo corriendo y entrando por el túnel que llevaba al último gran hueco de las montañas acartonadas.

  • ¡No os preocupéis, de ahí abajo no pasaréis!- grita Menhill antes de desaparecer entre las sombras.

Un par de kilómetros de túnel cuesta abajo que les lleva un paso más cerca de la verdad, de los propósitos del hechicero Menhill. Mientras corren por la cueva, Obliquos empieza a planear diferentes estrategias con Harzo, pero lo que sí que era seguro, es que invocarían a Skifler y Roldred para tener mayor fuerza de combate.

Obliquos, empezaba a recordar aquellas charlas con el chamán Buriki sobre la división de los mundos. Existen infinitos mundos, pero solo hay un mundo oscuro, el inframundo: aquel lugar donde reside la energía oscura que hace crecer demonios y monstruos inimaginables y que debido a las malas condiciones de vida, se alimentan de todo lo malo que haya a su alrededor. El chamán Buriki era capaz de hacer un portal oscuro y llevarte allí, pero no recomienda a nadie que acceda a tal mundo. Obliquos conocía la existencia del inframundo pero no sabía cómo cerrar la brecha oscura que hace acceder a él.

Harzo tenía que hacer luz con su magia porque no se veía prácticamente nada, era todo muy amplio y no tocaban las paredes. Cuando de repente, cayeron por un acantilado que apareció de golpe. Obliquos frena a Harzo y levita hasta arriba; empieza a concentrar energía en sus manos y de ellas salen unas bolas de energía que resplandecen con color verde. Impactan con todas las paredes estén a las distancia que estén y cuando impactan salen unas brechas de luz verde en las paredes rocosas que iluminan toda la cavidad. En el centro de la última gran cavidad, había un altar que lo separaba, de donde estaban Obliquos y Harzo, un gran acantilado que no veías su final. En el centro de aquél altar había una mesa cuadrada de oro maciza, fundida con joyas y minerales.

Obliquos y Harzo quedaron asombrados al ver semejante sala. La mesa estaba manchada de sangre seca, señal de que habrían hecho alguno o varios rituales de sacrificio, parecido al abduce almas.

En la sala no hay nadie, Menhill parece que no está o se esconde entre las sombras.

  • Has llegado más lejos de lo que creía y has destrozado mi principal fuente de poder, el abduce almas de Claderos.- Dijo una voz haciendo eco en el acantilado.
  • ¡Déjate ver de una vez hechicero del demonio!

Al instante de pronunciar esas palabras Obliquos, aparece Menhill de un salto muy veloz del acantilado y se coloca justo detrás de Obliquos. Gracias a su pata de madera mecánica, Menhill se podía mover a gran velocidad y dar grandes saltos, aparte de su magia oscura. Harzo estaba un poco más alejado, ve la situación y no duda en disparar.

  • ¡Obliquos, traslación!

Dos flechas salen disparadas a Menhill a unos tres metros de distancia. Una de esas flechas crea una especie de dragón milenario en energía y que explotó su punta antes de tiempo, de ella salen Skifler y Roldred directos a atacar al hechicero. Obliquos se había trasladado hacia donde estaba Harzo, mientras que Skifler iba directo a devorar al hechicero y Roldred le encaraba con un puñal. Menhill, desapareció antes de que pudieran fijar la vista sobre él y aparece en el centro del altar.

  • Menhill, ¿Qué quieres hacer con este mundo?- Dice Obliquos directo al grano.
  • -ríe.- ¿Tu querido chamán no te ha enseñado la división enérgica?- pregunta Menhill entre risas.
  • ¡No puedes apoderarte de toda la energía vital de este mundo! ¡No te lo permitiré!

Obliquos, con escasez de cápsulas, toma un suplemento doble de energía vital. Al momento, un rayo que cae del cielo entrando por la red de cuevas, fulminando todo a su paso, llega hasta Obliquos en cuestión de segundos.

El joven había vuelto al estado de aura verde. Hace una traslación hacia Menhill, pero el hechicero crea con su bastón una bola de energía que se expande por toda la cueva y bloquea cualquier traslación. Eliminado un movimiento para cualquiera que estuviese en esa sala, Menhill no se espera a que vuelva a atacar y abre un portal de invocación.

  • ¡Vais a ver mi verdadero poder! ¡Aparecer bonitos!- Grita el hechicero seguido de su risa maquiavélica.

Obliquos empieza a levitar para llegar a interrumpir el ritual de invocación, pero su esfuerzo es en vano. Sin embargo, al llegar al portal no aparece nada por ahí y, por el despiste, Menhill lanza una bola de energía oscura con su mano que golpea a Obliquos. Reponiéndose, vuelve a recular a la posición de Harzo; en otro punto del acantilado estaban Skifler y Roldred.

  • No insistas… ¡Estás a punto de observar el principio del fin del mundo!- A Menhill le da un ataque de risa.
  • Menhill… ¡Te prometo que no te saldrás con la tuya! ¡Pagarás tú la muerte de mi padre!- Obliquos no puede evitar sentir rabia.

Obliquos sabía que si perdía los nervios y se descontrolaba, podía acabar con todo el que estuviese en la cueva; el problema era que no distinguía al enemigo. Por lo tanto, tenía que pensar un plan para bloquear la magia del hechicero.

Mientras Obliquos ponía su mirada fija en los ojos de la cara desencajada por la locura de Menhill, un estruendo empieza a hacer temblar toda la montaña. En el acantilado empieza a verse fuego muy abajo, pero sube cada vez más alto hasta alcanzar la cavidad. Obliquos y sus compañeros tienen que recular hasta protegerse en uno de los túneles cercanos para no quemarse. Una dragona negra y violeta gigante aparece por ese abismo seguida de dos dragones rojos un poco más pequeños.

  • Pe… ¿Pero los dragones no son un mito?- pregunta Roldred horrorizado.
  • Esto… Esto es lo que me advertía mi padre. Si persigues la verdad sobre la energía no podrás vencer los poderes que se esconden tras ella.

Obliquos no podía evitar pensar en voz alta; palabras que su padre le decía de pequeño antes de iniciar la misteriosa senda que ocultaba el chamán Buriki. Estos son los poderes a los que su padre se refería. Monstruos que solo existen en mitos, magias inimaginables, puertas a otros mundos… El joven estaba alucinando. Pero deja de prestar atención a los dragones para fijar un plan que había pensado anteriormente como vía de escape.

Obliquos habla con Harzo y le pregunta si podría hacer un portal que les transportara a todos al exterior.

  • Será complicado; necesito protección durante cinco minutos. No puedo perder nada de energía.

Harzo decidido se coloca en una entrada de los túneles e inicia el ritual. Dibuja una serie de grafías en el suelo de donde sale una puerta de energía. Mientras, Obliquos, empieza a crear escudos y más escudos en la entrada de la cueva para evitar que el fuego de los dragones entre y Menhill no pueda lanzar rayos de energía oscura con su bastón.

  • ¡Por mucho que os protejáis, acabarán por incineraros!- grita el hechicero.

Menhill empezaba a mosquearse. Sus dragones habían venido desde el otro mundo para demostrar toda su fuerza y veía como no podía hacer nada frente a los escudos de energía vital de Obliquos.

Parecía que el hechicero no se había dado cuenta de que Harzo estaba haciendo un portal de teletransportación con tanto humo y fuego.

  • ¡Dejad de escupir fuego! No veo a nadie.- Dijo Menhill con cara de curiosidad.

Ya casi estaba listo el portal y aprovechando el alto al fuego, Obliquos carga una onda expansiva directa a Menhill, que estaba en el altar. La onda es tan potente y verde que eclipsa a los dragones e impacta directamente en Menhill. El hechicero desde la otra punta no puede evitar entrar en rabia y empieza a gritar descontrolado.

  • ¡Dragones! ¡Atrapadlos vivos o muertos!- grita Menhill con maldad.

Por suerte, el portal ya estaba listo y Obliquos, Harzo, Skifler y Roldred se habían teletransportado al puente milenario junto al Voradil. La gran dragona negra empezó a volar en círculos por la sala hasta crear un ciclón en la cavidad y con esa velocidad se dirige hacia la entrada donde estaban. Impacta tan fuerte que agranda el túnel y vuela derrumbando la red de cuevas interna de la montaña hacia fuera al ver que no había nadie.

 

 

 

 

 

 

Capítulo 14

 

 

Todos los habitantes de los Bosques de Reïn callaban y miraban atentamente de lejos las montañas acartonadas, entre ellos los habitantes de Onírio con Logan Pinzamorten, que ya habían trasladado a todo el pueblo a otro lugar. La mayoría de entradas exteriores de las montañas acartonadas empezaban a escupir fuego que provenía de las entrañas de la montaña, donde quedaba Menhill con sus dragones.

Obliquos, Harzo, Skifler y Roldred habían vuelto al puente milenario donde la lava que subía por el acantilado seguía al mismo nivel que cuando habían entrado anteriormente a las montañas.

Toda la cordillera empezaba a rugir y temblar, rocas desprendiéndose de lo más alto de las cimas, valles envueltas de fuego debido a las llamas que escupían los dragones desde el interior de la montaña…

Obliquos no quería que el hechicero los pillara desprevenidos y se coloca en el Voradil milenario. El joven crea dos reflejos suyos, ya que estaba rebosante de energía con el aura verde y los deja cargando y acumulando energía. Los reflejos empiezan a crear una bola de energía que iba aumentando su tamaño cada vez más con las cuatro manos que manejaban esa energía.

 

 

  • Harzo, necesito que cargues tus dos flechas más potentes y apuntes a los dos dragones rojos más pequeños.- dice Obliquos dirigiéndose a Roldred.- Roldred, monta a lomos de Skifler y cread ataques combinados. La fuerza de dos siempre es mejor que la de uno solo.

Preparados para la gran batalla, Obliquos empieza a hacer traslaciones hasta que llega a la entrada principal de la fortaleza de Menhill, pero de esta salía demasiado fuego. Así que Obliquos crea un escudo de energía mística a su alrededor para cubrirse de las altas temperaturas de las llamas y se pone en un lateral a esperar.

Obliquos veía de lejos el pueblo de Claderos medio destruido entre los grandes bosques de Voradil gigantes. De repente, el temblor de la montaña se vuelve cada vez más intenso hasta que por la entrada donde estaba Obliquos sale la gran dragona negra destruyendo cualquier roca, pared o túnel que hubiese en su camino. Sale a gran velocidad, pero justo cuando pasa, Obliquos se monta en su cuello, sus escamas eran más duras que el mitril sólido pero el joven tenía un plan.

Saca las pocas bolas de mitril sólido que le quedaban de su arma separada por trozos. Tuvo que dar la punta de la lanza de oro macizo a los secuaces de Menhill, que le había cobrado la entrada en Claderos. Clava las esferas paralelamente entre las escamas de la dragona y empieza a tirar descargas eléctricas a las bolas. La dragona, que estaba volando en dirección al puente milenario, empieza a cambiar su rumbo debido a que las descargas eléctricas entraban en los músculos de las alas y dejaba de controlarlas.

Obliquos manejaba el vuelo de la dragona cuando un fuerte chillido, que provenía del interior de lo que quedaba de las montañas, paraliza las descargas eléctricas del joven.

Por la entrada por la que había salido la dragona, que estaba medio en ruinas, vuelve a salir un estruendo. Empezaron a volar rocas por los aires y los dos dragones que faltaban aparecen con Menhill subido a uno de ellos; la dragona parecía más indomesticable.

Obliquos miraba desde el cielo a sus compañeros que estaban en el puente milenario y a sus dos reflejos que estaban acumulando energía para lanzar el ataque.

  • ¡Ahora Harzo!- grita Obliquos.

El mago arquero dispara las dos flechas que le había dicho Obliquos que preparase.

  • ¡MIRIKEI-KATON!- exclama Harzo.

Seguidamente dispara las dos flechas que crean un flujo de magia a su alrededor. Las flechas se separan para impactar en cada uno de los dragones menores y se dirigieron a su presa. El choque es tan potente que una de las flechas atraviesa por completo al dragón haciéndolo caer al río de lava. Mientras se funde por el magma, el otro dragón, donde estaba Menhill montado, también es alcanzado por la flecha de Harzo, pero no lo atraviesa; lo hace caer prácticamente debilitado al suelo, al otro lado del puente. Menhill desaparece y aparece en la dragona detrás de Obliquos.

  • No pienso dejar que llegues más lejos. ¡SIRAMU!- grita el hechicero.

Pillando a Obliquos desprevenido, Menhill lanza una bola oscura con su bastón que golpea al joven y lo tira de la dragona dejándolo inconsciente antes de caer al suelo. Pero antes de caer, Roldred a lomos de Skifler van en su ayuda.

Los dragones menores habían sido derrotados gracias a Harzo, pero aún quedaba el hechicero montado en la gran dragona negra.

Con Obliquos inconsciente, Menhill quería aprovechar la situación y manda a la dragona que escupa bolas de fuego hacia el joven. Pero Harzo con su magia crea un escudo para protegerse. El hechicero no duda en quebrantar el escudo lanzando bolas oscuras a más no poder, hasta que acaba rompiéndolo, obligando a Harzo y los demás a evacuar la zona.

El puente milenario había quedado derruido y las montañas acartonadas iban por el mismo camino. Obliquos empezaba a recuperar la conciencia, aunque ya no tenía el aura verde, había vuelto a su estado normal.

Los reflejos seguían escondidos acumulando poder hasta que Obliquos les lanza la orden gastando la poca fuerza que tenía en gritar.

  • ¡Ahora, lanzadla!

Los clones habían generado una bola de poder, pequeña pero compacta, que lanzan en el momento que les da la orden hacia la gran dragona.

Menhill no vió la estrategia de Obliquos por lo que la bola de energía vital la avista pocos segundos antes de impactar, el tiempo justo para huir de lo alto de la dragona y bajar a tierra firme. Sin tiempo para esquivarlo, la gran dragona negra intenta frenarlo con un lanzallamas muy potente que sale de su boca, pero no consigue detenerlo ni un centímetro. El impacto es tan brutal que crea una onda expansiva que levanta fuertes rachas de viento por los Bosques de Reïn.

La dragona había sido derrotada y Menhill veía como todo su reinado del terror estaba a punto de desmoronarse por un joven que cree en la paz y en la armonía de su mundo.

 

El hechicero a la desesperada alza su bastón al aire gritando:

  • ¡Obliquos, acabarás con mi primo Kenhill!

Obliquos, recuperando fuerzas, prestaba atención al hechicero, que estaba al otro lado del río de lava. Menhill, por otra parte, empieza a cargar un rayo que viene directamente del cielo hacia su bastón.

  • ¡Acabaré contigo al igual que he acabado con todo aquel que se me ha interpuesto!- grita Menhill en un ataque de locura.
  • ¡Aún no he conseguido tocarte, cuando lo haga no lo contarás a nadie!- responde Obliquos.

Esas palabras solo hicieron que el hechicero acumulara más rabia hacia el joven. Mientras cargaba energía, Menhill mueve la mano que le quedaba libre para lanzar ataques directos a la zona donde estaban Obliquos y los demás. Lanza discos de energía oscura que iban a la velocidad de la luz; pero da igual a la velocidad que vayan, Obliquos los ve todos y con su telequinesis hace que se desvanezcan esos ataques. No tarda en tomarse la última cápsula que le quedaba, un potenciador de habilidad: Obliquos tendría un mejor movimiento y visión para atacar al hechicero, pero sin ningún aura que aumentara su poder.

Harzo dispara a Menhill para evitar que acabe de cargar su ataque, pero poco podía hacer ya que el hechicero desviaba las flechas con la mirada. Por otra parte, Skifler y Roldred saltan el río y se dirigen a mucha velocidad a Menhill a hacer un ataque combinado. Skifler con sus dientes de sable, que eran comunes en los lobos gigantes debido a su tamaño, y Roldred con su puñal y quien sabe qué tipo de secretos oculta este hombre.

Menhill que miraba al cielo gritando:

  • ¡Yo seré el próximo rey supremo de todas las energías existentes!

Skifler y Roldred no llegan a acercarse al hechicero ya que había puesto un campo de fuerza inmovilizadora alrededor suyo. Quien entrase en ese campo quedaría paralizado y sería flanco fácil para Menhill.

  • Skifler, no podemos entrar en su perímetro, retrocede.

El lobo celestial vuelve a donde estaban Harzo y Obliquos, con el ataque fallido. Mientras veían como no podían detener la carga de Menhill, el hechicero estaba a punto de cargar su ataque.

  • ¡Decid adiós a este mundo!- grita el hechicero enloquecido.

El rayo que venía del cielo había menguado: Menhill había cargado su ataque y se disponía a lanzarlo contra Obliquos. Solo le interesaba el joven ya que poseía una gran fuente de poder.

  • Cuando acabe contigo, absorberé tu alma ¡Y entonces no tendré rival en ningún mundo que sea capaz de amenazar al gran Menhill!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Capítulo 15

 

 

Hoy iba a ser un gran día, para Obliquos o para Menhill. Uno de los dos tenía que desaparecer de este mundo, pero el joven no se daba por vencido.

En todo el viaje le habían golpeado pocas veces y eso era señal de que tiene una gran fortaleza, pero aún tiene mucho que aprender.

Menhill había cargado su ataque y se disponía a lanzarlo a la zona donde estaban Obliquos, Skifler, Harzo y Roldred.

  • ¡DARKAYO!- grita Menhill iniciando su ataque.

Menhill se acerca levitando a gran velocidad hacia Obliquos apuntándolo con el bastón. Por el camino, empieza a disparar un rayo de color violeta y negro que resplandece hasta en Claderos. El rayo es demasiado veloz y no les da tiempo a apartarse, pero Obliquos saca fuerzas de donde no hay y lanza un rayo dorado que sale de sus manos e impacta con el rayo de Menhill. Al colisionar se forma una especie de núcleo entre los dos rayos por el derroche de energía que había acumulado ahí dentro. Obliquos empujaba con fe, Menhill empujaba con rabia. Al verse igualados en fuerza, el rayo explota en medio de los dos, pero gracias a un escudo de Harzo, las secuelas de la explosión no llegan a ellos. Por otra parte, Menhill había salido malherido de la situación.

  • ¿Cómo es posible que puedas igualar mi Darkayo?- Dice Menhill levantándose.
  • ¡Porque el poder de la mente puede con tu egoísmo y avaricia!- Le responde Obliquos.

Menhill que estaba malherido, usa su magia para aparecer justo al lado de Skifler.

  • ¿Él es quien más quieres en este mundo? Pues puedes despedirte de él.

El hechicero empieza a lanzar descargas eléctricas a Skifler hasta que cae desmayado; Roldred que estaba en su lomo también es atacado y vencido.

  • Ahora os toca a vosotros…

A unos pocos pasos de Obliquos estaba el hechicero, pero Harzo le lanza dos flechas que no puede esquivar ya que las lanza a unos pocos metros de distancia.

  • ¡SKIFLER, ROLDRED!- grita mientras Obliquos.

Menhill tuvo que esquivar las flechas retrocediendo al otro lado del río de magma. En ese momento, Obliquos se levanta harto del hechicero y mira hacia las montañas acartonadas, o lo que quedaba de ellas ya que los dragones habían destrozado casi toda la red de cuevas internas. Sin pensarlo dos veces, el joven empieza a usar su telequinesis con una fuerza descontrolada. Tenía mucha ira, pero esta vez no le había aparecido el aura roja. Obliquos en un abrir y cerrar de ojos había levantado media montaña por los aires.

  • ¡Menhill, acabaré contigo cueste lo que cueste!

Menhill está malherido y ve como Obliquos lo supera en poder. El hechicero que mostraba miedo por primera vez, está atento al lanzamiento de Obliquos. El joven lanza la montaña hacia Menhill, haciendo que el hechicero tuviese que entretenerse destrozando el trozo de montaña.

Mientras Menhill destrozaba por los aires aquella cima partida por la mitad, Obliquos, gracias a la distracción que había creado, con una traslación, se pone justo detrás de él inmovilizándolo.

  • ¿Tus últimas palabras?- Le susurra Obliquos al oído.
  • Quizás me elimines de este mundo pero la energía nunca muere. Volveremos a vernos.- dice Menhill malherido.

El joven saca toda su energía vital para crear una gran onda expansiva de flujo que introduce dentro del cuerpo de Menhill. Tal cantidad de energía vital en un cuerpo oscuro hizo que lo que tenía que ser una implosión, se volviese una gran explosión. Obliquos cae al suelo sin fuerzas, al lado del cuerpo de Menhill que estaba a punto de explotar. Harzo en ese momento va a rescatarlo antes de que la explosión acabe con el joven también. Le fue de un pelo a Harzo ya que tuvo el tiempo justo para crear un agujero en la tierra para ocultarse y protegerse bajo ella, solo quedaba él consciente.

Los Bosques de Reïn callaban y observaban a lo lejos toda la batalla por las grandes explosiones y ondas de flujos de diferentes colores. Aquel gran espectáculo de luces, aunque no lo sabía ninguno de los habitantes, era el resurgir de una nueva era. El inicio de una plaga oscura que se expandía cada vez más y más. Los planes de Menhill, que eran abducir todas las almas de este mundo y apoderarse de su energía vital, se dinamitaban por los aires.

Obliquos está inconsciente, Harzo está protegiendo a todos bajo la tierra y con escudos mágicos y Skifler y Roldred están abatidos muy heridos.

El hechicero Menhill se desintegraba por los aires creando la explosión más grande jamás vista en Los Bosques de Reïn. Era el fín del iniciador de un reinado del terror que venía de otro mundo. Los mitos sobre las montañas acartonadas eran ciertos pero hacía siglos que no traspasaba el portal ningún ser oscuro. Menhill no había nacido en los bajos fondos de las montañas sino que había venido por la puerta del inframundo.

Gracias a la explosión, las montañas se hundieron en sí mismas, bloqueando así cualquier acceso a la tercera gran cavidad; aquel altar estaba derruido y el acantilado lleno de rocas.

Harzo, habiendo pasado todo, decide salir de bajo tierra. Había excavado un túnel, hasta dos cientos metros más abajo, en pocos segundos. Sin palabras casi, no puede expresar lo que ven sus ojos.

  • Que… es… ¿todo este lugar?

No puede creerlo, todo era plano, con mil rocas y desértico, parecido al continente Hayla. Las montañas acartonadas eran tierra y rocas dinamitadas; el río de lava había desaparecido. Toda la fauna y la vegetación habían desaparecido en un par de kilómetros y desde los cielos podías ver como un lunar marrón claro en una tierra verde hasta el horizonte.  Llegó cerca de Claderos, pero solo cayeron algunas rocas; eso sí, el poblado quedó destruido por completo.

Roldred empieza a despertar, muy herido a causa del hechicero, y ve a lo lejos los pocos escombros que quedaban.

  • Voy a dedicar cada segundo de mi vida a reconstruir el lugar donde nací.

Al momento ve que no podía sostenerse en pie porque tenía una pierna rota.

  • ¿Qué hacemos Harzo?- pregunta Roldred.
  • Yo aprendí algún hechizo de sanación, pero es drástico. Dado que yo no estoy malherido asumiré el riesgo.- Dice Harzo.
  • ¿Qué tienes en mente compañero?- pregunta con curiosidad Roldred.
  • Puedo quitar una parte del dolor que tenéis, pero a cambio lo tiene que sufrir alguien.- Dice seriamente Harzo.

Harzo se acerca a Obliquos y Skifler, saca de sus cuerpos inconscientes una especie de burbuja roja con electricidad.

  • Introduciré esta burbuja en mi cuerpo. Este es el dolor que han sufrido mis compañeros en la batalla… ¡YO LO SENTIRÉ POR VOSOTROS!- grita Harzo.

A Harzo le recorre por el cuerpo una descarga eléctrica más potente que un rayo. Sin embargo, a pesar de sufrir todo aquel dolor, queda en pie.  En ese momento empezaron a despertar Obliquos y Skifler, sus ojos lo decían todo.

  • ¡¿Qué ha ocurrido aquí?!- exclama Obliquos bastante recuperado.

El arquero, que había dejado todo ensangrentado alrededor suyo, en pie y casi sin palabras, mira a Obliquos firme:

  • Aquí… no ha… ocurrido… nada.- dice Harzo con un gran esfuerzo por hablar.

Obliquos tiene las mochilas colgadas en Skifler, así que coge hiedras curativas y demás recursos que le quedaban para acabar de sanarse.

Pasadas unas horas, Obliquos se levanta y mira a todos:

  • Compañeros, amigos y hermanos. Creo que debemos partir. Cada uno debe volver a sus raíces y rearmarlas. Es una nueva era, pero hemos visto el infierno y no me gustaría volver a él. Por eso, debemos volver a casa.- Obliquos se emociona y sonríe.-Roldred, tú has conseguido volver a tu pueblo, ahora solo tienes que devolverle la vida. Harzo, has cumplido tu propósito, ¿volverás?- pregunta atento a su respuesta.
  • Volveré a Onírio contigo, volveré con la tribu.- contesta feliz.

Todos se levantan para ir a las ruinas de Claderos para que Roldred, que gracias a algunos hechizos de sanación de Obliquos había solidificado su hueso de la pierna, empezara a reconstruir el pueblo. Cuando llegan allí, Roldred, no puede contener las lágrimas.

  • Skifler, me has salvado la vida cuando antes yo te lancé una flecha a la pata. No hay nadie con un corazón tan grande. Pero tu, Obliquos, tienes un alma tan noble… Te prometo que entrenaré duro y, cuando el tiempo lo requiera y volvamos a vernos, podré luchar a tu lado y no ser un espectador que necesita protección.- se detiene para volver a llorar.- En cuanto a ti Harzo, quien quiere salvar Claderos es un hermano para mí. No olvidaré tu lucha durante dos años de infiltración.

Obliquos, Skifler y Harzo marcharon a buscar a los habitantes de Onírio para reconstruir el poblado; tardaron dos semanas en localizarlos. Construyeron el nuevo Onírio al lado de las cascadas del río Tenas, cerca de donde residía Logan Pinzamorten que también estaba en el poblado. Aquel escorpión gigante que se había enfrentado dos veces contra Obliquos y había salido perdedor las dos, pero mantenía una gran amistad con el joven. Logan había ayudado a evacuar el poblado y por eso decidieron trasladarse cerca de donde vivía.

Harzo volvió con su tribu y fue a visitar a la familia de aquel anciano que marchó en busca de paz, armonía y crecimiento espiritual haciendo su viaje, y gente que pasaba por posadas le había dicho que se había dirigido a Claderos. Por desgracia, ese hombre fue abducido y cuando explotó el abduce almas no pudo volver a su cuerpo.

Obliquos empezó un nuevo entrenamiento con Skifler y el chamán Buriki. Quería aprender sobre los diferentes tipos de energías de los que hablaba Menhill así que emprendió otros cinco años de aprendizaje, pero esta vez, viviendo en Onírio, junto a Harzo y Logan Pinzamorten.

 

 

 

 

 

NOTA DEL AUTOR: Ésta obra no está terminada porque como podéis comprobar, se puede aprovechar mucho más. Espero que os guste ésta versión, a raíz de esta estoy creando mucha más historia tanto trama, como puntos de inflexión, como pequeños detalles que se entiendan cuando leáis el segundo libro, etc. Lo siento por tanta espera una última vez más, pero veréis lo que está por llegar. A SOÑAR!

Anuncios

Comunicado acerca del libro Obliquos: El viaje

Buenas tardes a todos desde Oblinspiracion. Llevamos un mes muy duro entorno a la novela, muchas ideas, mucho trabajo con los ilustradores, mucha creatividad.  En este último mes me he dado cuenta que el libro no está finalizado. ”Obliquos” sacará una trilogía, el segundo libro está finalizado y estoy escribiendo el tercero. El problema surge al ver que a medida que escribo, surgen ideas nuevas, surgen personajes nuevos, historia sobre personajes que no quedaba muy clara y de lo que iba a ser un libro rápido para publicarlo y aprovechar la oportunidad que me ofreció al editorial, se está convirtiendo en un mundo de fantasía jamás visto antes. Mi dilema era si aprovechar la oportunidad con la editorial y publicar el libro a toda costa, pero un trabajo del que aún puede exprimirlo más y con el que crees que puedes aportar muchísima más trama me dice que aunque tenga un principio y un final no significa que esté acabado. Por eso he decidido volver a posponer la presentación del libro. Os pido disculpas por las tantas vueltas que está dando, pero de donde solo veía una puerta para entrar en este mundo, ahora veo muchas más gracias al trabajo y el esfuerzo y todo lo que esta por venir potencialmente. Por otra parte, he decidido hacer pública la versión del libro que entregué a la editorial en Julio, de forma gratuita y para todos, para que podáis adentraros en el maravillosos mundo de Drafandor. Lo que más miedo me daba era perder la oportunidad de perder el contrato que firmé con la editorial ya que pensaba que no estarían de acuerdo en otro aplazamiento, pero me han sorprendido al ver que tengo todo su apoyo tanto moral como material. Agradecer a Mayte Escobar Gomera como regidora de mi pueblo de cultura, que está haciendo una gran labor para que en nuestro pequeño municipio vuelvan unos valores que parecían perdidos y por todo el apoyo que he tenido personalmente. A Gerard Mañá por hacer tan inigualable su obra con las ilustraciones y por su fe ciega en el proyecto. Dar las gracias a Ediciones papel y boli por su confianza plena y a todos aquellos que me habéis apoyado para seguir trabajando y luchando por mis sueños. La que se avecina va a ser un gran bombazo, ”Obliquos: El viaje” se publicará con su máxima plenitud y será el inicio de un mundo del cual mientras leas y admires las ilustraciones, te adentraras en la historia.

Atentamente;
Julian Corón Roda, autor de Oblisnpiracion.

Las Aventuras de Obliquos: Capítulo 6 (3a parte)

Se trataba de un campo invisible mágico que había puesto el hechicero para evitar cualquier tipo de magia dentro del poblado que no fuese la suya, para tenerlo todo bajo control. Obliquos es consciente de la situación: hay una entrada sin vigilancia cosa que le hace sospechar, otra con dos secuaces cobrando entrada y la restante es solo para uso y disfrute de esbirros y secuaces.

Está en una encrucijada pero cree que tomará la mejor opción sin duda. El hecho de nunca arrepentirse implica aprender de las victorias y los errores de las derrotas. Al volver al cuerpo, Obliquos aún tarda una media hora en despertarse ya que prefiere recuperar algo de energía.

Han pasado unas horas desde que Skifler se había puesto a dormir y cuando despierta, sus ojos azules como el cielo fijan la mirada en aquel humano que le había disparado una flecha y estaba tan malherido. El hombre había cogido los alimentos y el agua que Skifler le había dejado cerca suyo. Las hojas de hiedra curativa también se las había puesto y parecía que tenía mejor cara.

  • Veo que llevas bolsas en el lomo, ¿tienes amo?- Dijo con una voz templada e insegura, Skifler murmura y asiente.- Deduzco que no eres seguidor de Menhill, así que puedo estar a salvo. Soy Roldred, uno de los descendientes del verdadero Claderos. Me he escapado de las garras de los esbirros de ese guardián del pueblo ya que quieren exterminar a todo aquel que haya vivido en Claderos. Espero que tu amo no sea viajante ni esté allí, porque solo hay una entrada por la que poder acceder, y si entras no hay forma de salir otra vez. Es el poblado que abduce almas.

Skifler se lo queda mirando entendiendo cada una de las palabras pero a la vez poniendo una cara de estar alucinando que se había quedado medio paralizado por el shock.

¿Qué le estaba diciendo aquel hombre extraño sobre el pueblo al que estaba a punto de llegar Obliquos? Obliquos había descubierto que se ocultaba en cada una de las entradas y sus investigaciones cuadraban con las palabras de Roldred, aunque Skifler desconocía eso. El lobo gigante vuelve en sí y se levanta de un salto con lo que se da con el techo de piedra tras la cascada y cae desmayado.

Obliquos se ha despertado y ha tomado su decisión: entrará por la puerta donde están los dos secuaces que cobran, que es la que tenía más cerca también. No tarda en llegar ya que con su telequinesis hace una traslación que lo deja en unos arbustos de dos metros que había ahí cerca, se pone el capuchón de la túnica y levita simulando pasos hasta la entrada. Skifler está desmayado, sin poder mover un solo músculo mientras que su fiel compañero está a punto de adentrarse en lo que podría ser su perdición. Obliquos se acerca a la entrada aunque antes de que pueda avanzar un paso más, uno de los secuaces que había en la entrada se interpone a su paso.

  • ¿Eres forastero? ¿Un viajero quizás? Pues todo el oro que tengas me tendrás que dar.

Las Aventuras de Obliquos: Capítulo 6 (2a parte)

¿Quién ha disparado a Skifler? ¿Lo habrán descubierto?

Skifler entra a atacar al humano que estaba detrás de la cascada. Está malherido: quemaduras en todo el cuerpo, heridas superficiales, rascadas por todas partes, arañazos y mucho tembleque. Estaba muerto de miedo, llevaba un arco con el que podía medio defenderse, pero parecía que solo tenía una flecha. Skifler, al verlo, decide no atacarle y se mantiene un poco alejado hasta que vea que no es hostil. Cuando el humando ve a Skifler se sienta apoyado a una piedra, ya que antes estaba estirado que parecía que no pudiese moverse, y parece que le intenta decir algo.

  • No vayas a Claderos.- Dice entre suspiros.

El hombre cae inconsciente y Skifler corre a socorrerle. Le trae agua y la bigzana que le quedaba. También en la bolsa que lleva en el lomo colgada quedaban algunas hojas de hiedra curativa para hacerle algún vendaje, pero él no tenía manos para hacérselo, así que solo podía esperar a que se despertase. Mientras eso sucedía el lobo se quita la flecha que tenía clavada en la pata y se acomoda cerca del humano para dormir un rato.

Obliquos se acercaba al pueblo Claderos. Su intención era buscar algún tipo de cabaña o albergue que pueda refugiarle hasta la noche y, cuando caiga el anochecer, salir y cruzar todo el poblado. Había sacado una túnica de la maleta y se la había puesto para cubrir sus orejas y cara; y para similar la altura de los habitantes de los Bosques de Reïn levitaría hasta que aguante y encuentre refugio.

Claderos era un maravilloso pueblo lleno de grandes comercios dispuestos a intercambiar sus productos autóctonos por otros de otras regiones, hasta que nació Menhill.

 

Actualmente, Claderos dispone de centenares de chozas y cabañas formando pequeñas aldeas dentro del mismo poblado. Su territorio es de forma triangular albergando en el centro unos aposentos para uno de los guardianes del hechicero que es quien recogía todos los beneficios y es el líder de uno de los escuadrones más sangrientos de Menhill. Las aldeas se distribuían de forma que rodeaban la cabaña central formando tres distritos en los que cada uno tenía su puerta de entrada al poblado y tras ellas, había muros de troncos afilados puestos uno tras otro.

Obliquos decide entrar al poblado por uno de los laterales. Cada puerta la separa unos dos kilómetros de la siguiente y el joven antes de tomar una decisión precipitada prefiere revisar y vigilar cada una de las puertas antes de elegir por cual entrar. Cerca de donde estaba, había un Voradil gigante así que decide subir a una de sus enormes ramas a lo alto para tumbarse e iniciar el viaje astral.

Primera prueba en la que tendrá que gastar parte de su energía, cuando entre dentro del poblado tendrá menos tiempo del que disponía para levitar y camuflar su baja estatura.

Su alma se separa de su cuerpo, dejándolo inconsciente y tumbado en esa rama, vuela hacia la entrada que le queda más cerca para investigar que puede llegar a encontrarse. Parece que no hay nada fuera de lo común: dos sirvientes del hechicero cobrando por la entrada al poblado, parece fácil de pasar. La siguiente entrada al poblado iba a estar más vigilada ya que había un grupo de esbirros oscuros que la protegían, aquella entrada era solo para el uso de secuaces de Menhill por lo que descubrirían a Obliquos si intentaba entrar por ahí. Y en la otra puerta lateral observa que no había nadie vigilando, pero el hecho que no hubiese nadie, hace sospechar a Obliquos de que quizás sea una trampa ir por allí. Al intentar acceder con su alma al poblado nota una serie de interferencias.

 

Continuará . . .

Las Aventuras de Obliquos: Capítulo 6 (1a parte)

Hola a todos! Han sido muchos los que han pedido un siguiente capítulo en exclusiva antes de que salga el libro a finales de este mes. Pues bien, aquí tenéis el capítulo 6 en exclusiva, disfrutadlo!

 

CAPÍTULO 6

 

Un nuevo día amanece y con él, el aullido de Skifler anunciando la salida del sol. Se levanta un bonito día en aquel lago de aguas azules resplandecientes donde habían reposado y recobrado las fuerzas. Obliquos, al escuchar a su compañero, se levanta a darse un baño y seguidamente a comerse una de sus cápsulas. Esta vez, ha tomado un potenciador de reflejos que aumenta su vista y sus movimientos se vuelven más ágiles y rápidos.

  • No hay tiempo para descansar Skifler, nos reuniremos en aquella colina que se ve pasado el poblado, no creo que tardemos más de un día en volver a encontrarnos. Ante cualquier peligro, te doy esta cristalita lunar para que notes mi energía.

La cristalita lunar era una piedra preciosa que, según cuentan los chamanes, absorbe la energía de la persona que desees para que puedas sentir en todo momento como se siente.

Seguro de sí mismo Skifler inicia su viaje alterno al de Obliquos. Rebosan confianza los dos, saben que se volverán a ver al otro lado del poblado de Claderos.

Obliquos inicia a pie su camino por una senda libre de obstáculos, plana, entre árboles y que le dirige directamente al poblado. Es un camino bien hecho gracias a la cantidad de viajeros que han pasado por él; separaron el bosque e hicieron ese acceso al pueblo de Claderos.

 

Mientras caminaba, Obliquos pensaba una manera de camuflar sus rasgos tan comunes de los Hayla, ya que en los Bosques de Reïn los humanos eran mucho más altos que el joven, no tenían orejas puntiagudas como los elfos y sus pupilas eran negras. En cambio, Obliquos medía un metro y medio mientras que ellos llegaban a los dos, tenía orejas de duende alargadas y puntiagudas y sus pupilas eran azul verdoso, todo lo contrario a los habitantes de este continente.

Su primera idea fue tomar otra cápsula para aumentar de energía y levitar sin desgaste pero corría el riesgo de que ocurriese como en la cima del Milagro contra el Guardián Oscuro, que su flujo de energía aumentase y se volviera verde nuclear por completo con el aura rebosante. Además mezclado con el potenciador de reflejos no creía que fuera buena idea, por lo que llega a mitad del camino y aún no tiene idea de cómo infiltrarse en el poblado.

Por otra parte, Skifler, de tanto correr, necesita hacer una pequeña parada para recobrar fuerzas y seguir bordeando el poblado. Está llegando a una de sus entradas ya que el fuego de las antorchas las iluminan. Decide ir a descansar adentrándose más al bosque y alejarse un poco más del poblado. Entre tantos Voradil centenarios y lianas que los entrelazaban Skifler buscaba algún lugar hábil para él y en el que no pudiese ser visto. Llega hasta la orilla de un pequeño rio y lo sigue hasta llegar a la zona de la cascada donde hay una especie de cueva detrás de ella y perfecta para Skifler y su tamaño gigante.

Antes de entrar busca algunos frutos que pueda haber lejos de los Voradil y encuentra un par de bigzanas, similares a las manzanas corrientes pero que medían de altura un metro. Se come una de camino a la cueva, y cuando entra bajo el manto de agua que chorrea su cabeza y su gran pelaje negro y blanco, le disparan una flecha en una pata.

 

Continuará…

27 de Julio a las 19:00 en Bigues i Riells

Hola a todos, feliz sábado! Me gustaría informaros sobre la presentación de “Las aventuras de Obliquos” el día 27 de Julio a las 19:00 en el centro cívico el Rieral, en Bigues i riells. A finales de mes por fin estarán publicadas las primeras 120 copias del libro. Quieres reservarlo antes de tiempo? Envía un correo con tu nombre completo y dirección a: Oblinspiracion@gmail.com

Quieres ver si Obliquos es capaz de derrotar a Menhill? Que es lo que oculta el hechicero en su fortaleza en las montañas acartonadas? Quizás quiera apoderarse del mundo terrenal donde vive Obliquos?

Queda muy poquito para el estreno, ¿Te lo vas a perder?

Feliz fin de semana a todos y a SOÑAR!

 

Escalando metas

Buen domingo a todos! Me gustaría anunciaros que a finales de verano publico mi primer libro ” Las aventuras de Obliquos ” y están disponibles los 5 primeros capítulos gratuitos para que podáis disfrutar de ellos todos vosotros!
Aquí os dejo mi pagina de facebook, instagram, twitter y wordpress! Si tenéis un día aburrido, pasaros por el blog para disfrutar de un mundo de fantasía al que nunca nadie de los que ha entrado ha podido volver a salir de él.

Facebook: https://www.facebook.com/oblinspiracion/
Instagram: https://www.instagram.com/oblinspiracion/
Twiter: https://twitter.com/Julyan_bigues
Wordpress: https://oblinspiracion.wordpress.com/

Muchas gracias por vuestra atención y a SOÑAR! Feliz semana entrante!

Las Aventuras de Obliquos: Capítulo 5 ( Completo y último en exclusiva )

 

 

Allí estaba Obliquos, frente a aquel guardián oscuro con cuerpo de fauno y cuatro grandes patas que le hacen tener una gran estabilidad. Pero el joven con telequinesis no se rinde, el poco miedo que tenía frente al poder potencial de ese ser se fue cuando se plantó delante de él. Skifler había accedido hasta las profundidades del bosque, al otro lado de la montaña, no sabemos qué tipo de órdenes le dio Obliquos, pero su fiel compañero salió escopeteado bosque abajo.

Mientras tanto, a lo alto de la cima del Milagro, envueltos de una niebla bastante oscura y por una tormenta eléctrica que la podía ver cualquier habitante de los Bosques de Reïn, Obliquos lanza su primer ataque contra el guardián. Se aleja unos metros para disparar con potencia sus bolas de mitril directas al cráneo de ese demonio consiguiendo tumbarlo, pero como si se hubiese chocado un insecto con su cabeza, se vuelve a poner en pié. Sin inmutarse el guardián envía un rayo que sale de sus manos hacia Obliquos, pero le da tiempo a reaccionar y consigue esquivarlo. El enfoque del guardián oscuro es muy lento y le cuesta visualizar a Obliquos para seguir atacándole, con lo que el joven se aprovecha de esa ventaja y con una traslación se sitúa bajo sus cuatro patas. Con fuerza arma su lanza y consigue atravesar una de sus piernas con lo que lo deja un poco cojo. El guardián, al notar el dolor, cae sentado para aplastar a Obliquos isofacto y parece que lo consigue. ¡Obliquos ha sido aplastado por el guardián! Todo se había calmado con su asentamiento sobre Obliquos, volvía el silencio que dejaba actuar en primer plano a la tormenta eléctrica y sus truenos. ¿Cómo podía ser? ¿Había acabado con Obliquos?

El guardián se levanta para acabar de rematar al joven con la sorpresa de que no estaba bajo su trasero. Incrédulo busca sin cesar en los alrededores a Obliquos, cuando de repente aparece Skifler con un placaje para tumbar al guardián. Obliquos sale de la mina ya que había conseguido escapar del apisonamiento del guardián y esconderse hasta poder empezar el plan que había organizado con Skifler. El lobo gigante traía en su maleta colgada al lomo una serie de ingredientes que había recolectado por el bosque para Obliquos. Raíz de Voradil joven, semilla de Zen gigante y algunas hierbas medicinales. Obliquos machaca y convierte en pasta todos los ingredientes y saca una capsula de su bolsillo con la que lo junta todo para seguidamente comérselo. Al ingerirlo, un rayo dorado que ilumina toda la montaña cae del cielo para impactar con Obliquos.

Durante su largo entrenamiento, el joven con telequinesis aprendió a crear pociones gracias a la sabiduría del Chaman Buriki. Solo tenía que combinar una serie de ingredientes y juntarlos con unas capsulas que le dio antes de acabar su entrenamiento. Esas capsulas contenían esencia de los dioses, unas capsulas que muy pocos en Los Bosques de Reïn disponían y mezcladas con los alimentos correctos eran capaces de reponer su energía al 100%.

Ante el flujo de energía que corría por el cuerpo de Obliquos ahora mismo, su aspecto había cambiado totalmente, su pelo rubio se había vuelvo verde, sus pupilas también y le surgió una especie de aura alrededor verde resplandeciente. El guardián oscuro se decide a atacar antes de que el chico probase su poder con él, así que de la nada abre un portal y aparecen esbirros parecidos a los que el hechicero Menhill tenía y que Obliquos con Skifler habían acabado rápido antes del desvanecimiento del hechicero.

Un gran ejército de esbirros se sitúa alrededor del guardián pero antes de que puedan reaccionar y servir las órdenes de aquel ser oscuro que venia del mundo de las tinieblas, Obliquos ya había pasado a la acción. Mientras salían del portal, el joven creó un reflejo suyo delante del guardián y haciendo una traslación hacia un plano oculto donde nadie lo veía, empezó a cargar su ataque. Una onda expansiva que vuela por los aires a todos los esbirros, había conseguido el guardián invocar a un ejército de cien esbirros pero no duraron ni cinco segundos. Seguidamente Obliquos aparece levitando a altura de la cabeza del guardián apuntándolo con la lanza, pero se detiene un instante antes de atacar.

  • Dime una cosa Guardián oscuro, ¿el hechicero ha invocado todos sus secuaces y monstruos de vuestro mundo?- Dijo Obliquos pensativo.

Pero el guardián no habla e intenta atrapar con sus grandes manos a Obliquos, cuando ve que sus brazos empiezan a moverse, el joven con telequinesis no duda en acabar con aquel monstruo. Su lanza atraviesa su cabeza creando una explosión de flujo hasta desintegrarse.

Al desintegrarse aquel ser maligno, la tormenta eléctrica amainó y la niebla tenebrosa desapareció. Era como si todo hubiese vuelto a nacer, el silencio en la montaña, en todos los Bosques de Reïn. El sol volvía a alumbrar aquel valle tan seco y lleno de piedras donde siempre daba el sol, en la otra cara, volvían a sentirse cantar los pájaros y aullar algunos lobos gigantes. Al acabar todo, Obliquos cae de donde estaba levitando al suelo, sin fuerza alguna. Skifler lo monta encima suyo para que descanse y cree que la mejor opción ahora mismo es bajar la montaña directamente por si volviese a haber algún peligro, así que decide bajar por aquel bosque y ya de paso volver a recoger algunas hierbas medicinales y raíces.

Las provisiones que llevaban habían quedado incomestibles por la batalla así que también cogerán algunas frutas que encuentren por el camino pero sin desviarse de la misión principal.

Un bosque de Voradil centenarios con más de diez metros de altura era el lugar por donde bajaba Obliquos a lomos de Skifler, esquivándolos a gran velocidad con lo que consiguen plantarse bajo la montaña en poco menos de una hora.

El último paso ante de llegar a las montañas era el pueblo de Claderos. Un poblado afín al hechicero. Digamos que ha arrasado el antiguo pueblo para instalar en sus cabañas a sus secuaces. Pero por otra parte los tiene bastante camuflados porque ese pueblo es un gran enlace comercial y también por el que pasan muchos viajeros. Los mismos secuaces tenían comercios con lo que la gente pagaba su oro si quería comida, materiales o animales. Obliquos cree que Menhill quiere apoderarse de todo lo que pueda para implantar sus reglas ya que está cobrando y saqueando, y quien no muerda su manzana muere.

Al llegar abajo Skifler para a la orilla de un pequeño lago donde deja tumbado a Obliquos junto a un Voradil mientras bebe un poco de agua. El joven parece que vuelve en sí y despierta. Confuso, observa alrededor y ve que está debajo de la montaña con lo que deduce que todo ha terminado.

  • Skifler, vamos a hacer noche aquí y preparare un par de pociones de sanación para ti y una capsula medicinal para mí. No creo que esos malnacidos seguidores de Menhill nos encuentren aquí.

 

Durante años, Obliquos había querido que todo viviese en armonía, por eso quiso ayudar a la gente. De pequeñito preparaba curas con hierbas medicinales y las probaba cuando se enfrentaba algún animal que atacaba el poblado. Seguidamente supo que para estar en armonía tenía que saberlo todo sobre la mente y el razonamiento con lo que acudió al chaman Buriki. Le enseño la meditación, como relajar la mente para poder utilizarla cuando desees y para lo que quieras concentrarte. Luego le enseñó el misterio del conocimiento con magia mística con lo que empezó su curiosidad y ahí explotó el principio de telequinesis. Empezó a aprender a concentrar fuerza con diferentes partes del cuerpo hasta que unos años después empezó en serio su entrenamiento con el chamán Buriki para conseguir el máximo poder con la telequinesis.

Cuando cae la noche más profunda, Obliquos se levanta para escalar un poco y subir a lo alto de una meseta que había cerca del lago donde dormían viendo a lo lejos su siguiente destino antes de llegar a las montañas acartonadas, lugar donde residía la guarida del hechicero Menhill. Ocultado entre los grandes árboles que había rodeándolo, se escondía un poblado llamado Claderos. Hace un siglo aproximadamente, este poblado daba refugio a aquellos viajeros que venían a visitar las montañas acartonadas ya que por su red interior de cuevas poseía misterios que todo ser humano que haya oído hablar de ellas querría poseer. Entonces aquellos viajeros hacían noche en el poblado de Claderos. Debido al flujo de gente procedente de otros lugares, empezó a surgir un gran mercado donde el comercio de manjares, pieles, medicinas y todo tipo de artilugios jamás vistos se empezaron a intercambiar por otros más autóctonos. Todo parecía muy bonito en Claderos hasta que nació el hechicero.

Las malas lenguas hablan que nació en los bajos fondos de las montañas acartonadas, aquel lugar tan profundo en su interior que ningún ser ha sido capaz de llegar ahí. Su legado de terror y pánico recayó primeramente con el poblado de Claderos con el que arrasó con él con escalofriante brutalidad, no hubo supervivientes. Por lo que se adueñó de sus cabañas y chozas para dar cobijo a sus secuaces creando una nueva red de comercio intercambiando por oro y minerales preciosos.

Obliquos, con mirada pensativa tendrá que infiltrarse para no ser reconocido ya que el hechicero habrá informado a todos. Skifler por otra parte tendrá que bordear el poblado por el bosque lateral. En la lejanía observa las antorchas quemadas que iluminan la falda de las montañas acartonadas, en el centro más o menos un flujo de poder increíble que se desprende envolviéndolas enteras. Parece que aún queda para que amanezca, tendrá que irse a dormir para recuperarse al completo y enfrentar el último sprint del camino, pero sin duda lo que más aterra a Obliquos es pensar que se acerca al lugar donde acabaron con su padre Oblivicon.

 

Las Aventuras de Obliquos: Capítulo 4 ( 2a parte )

¡Era el hechicero Menhill! Se apartan algunos esbirros para que Obliquos pueda verle la cara, pero el joven con telequinesis solo puede sentir ira interna al ver la cara de aquel que mato a su padre.

  • Parece que me has hecho el camino más corto y no tendré que ir hasta tu casa para acabar contigo. – Dice Obliquos seguro de sí mismo.- ¿Dime, para que estas usando ese tótem creador de flujo?

 

Menhill empieza a reír de forma maquiavélica al oír las inocentes preguntas de Obliquos.

  • ¿De verdad quieres saberlo? Tu cabeza no podría resistir lo que estas a punto de presenciar, pero sabes que te digo, descúbrelo por ti mismo.- Dice el viejo hechicero.

El tótem creador de flujo empieza a temblar y expandir su potencia, el centro del flujo en las nubes abre una especie de brecha hasta donde está el tótem y se abre delante de Obliquos una especie de portal que intenta abducirlo, se alejan el joven y Skifler de ahí para evitar ser atrapados.

  • ¿Qué diablos es esto Menhill? – Dice Obliquos bajo una fuerte ventolera alrededor del portal.
  • ¡Esto es un portal oscuro! – empieza su risa malvada – Atrae criaturas del fondo de las tinieblas, del mundo oscuro. Y ahora atraeré a quien acabe contigo igual que con tu padre, ¡Esbirros, atacad mientras acabo de hacer el ritual de invocación!

Entre gritos de guerra los esbirros se lanzan a atacar a Obliquos y Skifler. Obliquos no puede acabar con todos a la vez ya que ha gastado mucha energía vital haciendo el viaje astral y se está recuperando aún, así que mandó a Skifler por un lado y él ataca por otro. Aún no había dado uso al arma que creó en Onírio antes de partir por lo que ve buen momento para utilizarla. Al golpearla en el suelo crea una onda expansiva que aleja los esbirros que se le acercaban, al instante dispara con su fuerza telequinética las tres bolas de mitril solido que había creado eliminando con su potencia de disparo a varios enemigos a la vez.

Skifler con su rugido paraliza a los que se le acercan y empieza a lanzar placajes a las masas para saltarlos por los aires. En un cruce de ataques, Obliquos combina el ataque de Skifler con el suyo y vuelve a disparar las bolas de mitril hacia los esbirros que están volando por los aires. En poco tiempo han acabado con la mitad de secuaces pero un terremoto inesperado para la batalla.

  • ¡Tiembla con el poder de Menhill! – grita el viejo hechicero seguido de su horrorosa y maquiavélica risa.

Con el entretenimiento de los esbirros Obliquos no ha podido acercarse al hechicero y ha completado con éxito el ritual de invocación. Por el portal empieza a aparecer un guerrero oscuro, gigante como Logan Pinzamorten, que se abre paso entre los esbirros para plantarse delante de Obliquos. Un demonio con cuerpo de fauno de cintura para arriba y cuatros grandes piernas similares a un centauro. Por primera vez veíamos un poco nervioso al joven aprendiz de Buriki, incrédulo ante lo que veían sus ojos, intentaba reaccionar y buscar una vía de escape para no ser embestido de primeras, ahí es cuando ve la entrada de la mina y grita a Skifler que se esconda hasta que de la señal. Antes de arrancar a correr se escucha gritar a Menhill bajo todo el alboroto que había montado.

  • ¡Guerrero oscuro demuestra de lo que es capaz mi poder, aquí ya no hago falta!

Entre risas el hechicero Menhill crea una onda expansiva que el mismo núcleo lo absorbe y se desvanece entre el flash y una tormenta eléctrica que surge cuando se cierra el portal de invocación. El hechicero ha desaparecido.

Obliquos corre a la entrada de la mina esquivando y derrotando algunos esbirros más, y evitando que el guardián oscuro fije su mirada en él ya que aún parecía un poco desubicado. Menhill se había retirado hacia su guarida en las montañas acartonadas y dejó en sus manos la fuerza del guardián oscuro para que acabase con Obliquos. No dispone de mucho tiempo para pensar, no sabe de qué es capaz ese monstruo ni hasta donde alcanza su poder, así que un poco a la desesperada, Obliquos sale de la cueva y observa el otro valle de la montaña, aquella parte donde sí que hay bosque. Pero para llegar al bosque debe pasar por delante del Guardián oscuro así que no le queda más remedio que hacer una traslación. Allí en el bosque estaba escondido esperando ordenes Skifler, cuando de repente Obliquos aparece frente a él y le da una serie de órdenes. Al momento Skifler sale disparada hacia la profundidad del bosque y Obliquos vuelve a subir a la cima, que la tenía a pocos metros, para plantarse delante del guardián. ¿Estaba loco? ¿Cómo podía arriesgarse tanto con un ser desconocido? ¿No había aprendido de los errores de su padre?

Las Aventuras de Obliquos: Capítulo 4 ( 1a parte )

El día amanece nublado, es extraño ya que siempre hacía sol en los Bosques de Reïn, y gracias a sus árboles gigantes hacían sombra y crecía un suelo fértil para la flora y la fauna. Pero en aquella senda no había árboles, por esa razón Obliquos se extrañaba que estuviese nublado.

Con las fuerzas recargadas y cargados de suficientes provisiones para 2 días más, Obliquos y Skifler emprendieron camino hacia la cima del Milagro. A medida que van subiendo la montaña, va viendo cada vez más cerca la cima, Obliquos observa como una especie de flujo que se dirige al cielo y crea esas nubes. Sin pensarlo dos veces, se paran en un pequeño precipicio de pocos metros y le dice a Skifler que vigile los alrededores que no lleguen a su posición porque se dispone a hacer un viaje astral. Obliquos era capaz de sacar su alma de su cuerpo físico para viajar a cualquier lugar del mundo, lo negativo es que si se queda mucho tiempo fuera de su cuerpo podría perder muchas funciones del sistema nervioso a causa del gran desgaste mental, también requiere mucha energía vital para hacerlo.

En pocos minutos Obliquos alcanza la cima y sus sospechas se confirman, el hechicero Menhill lo espera ahí arriba.

Al volver a su cuerpo empieza a pensar un plan para atacar por sorpresa, pero no había otro camino para subir que ese, así que, por primera vez se subió al lomo de Skifler y agilizaron la ascensión.

Las nubes se volvían cada vez más negras hasta que de la intensidad de sus pigmentos, surgió un lila eléctrico que parecía que contuviera truenos en su interior. Seguramente Menhill no confiaba de su poder y quería asegurarse de que Obliquos no tuviese la más mínima posibilidad de derrotarlo, o tal vez fuese una táctica para asustarles.

El camino de un par de horas se convierte en poco más de media hora gracias a la velocidad de Skifler, les queda poco camino para llegar. Obliquos desprendió un tipo de barrera mística alrededor del perímetro de Skifler para evitar cualquier emboscada, cuando de repente el horizonte aparece al otro lado de la montaña. Han llegado a la cima del Milagro y delante de sus ojos tienen un grupo de 50 esbirros del hechicero haciendo filas y rodeando la posición de Menhill. Ahí estaba, un viejo con el pelo de punta alborotado, con una túnica que le oculta prácticamente todo su cuerpo, pero Obliquos detecta un defecto, una pata de madera.

  • Por fin tengo el placer de conocerte en persona. – dice una voz, que se oculta entre la multitud, aguda y desgastada, pero a la vez chirriante.

Continuará . . .

 

Nota del autor: Este es el penúltimo capítulo en exclusiva para todos vosotros! Hay 12 capítulos y a finales de verano tendréis el libro a vuestra disposición en librerías, versión E-book y compra por internet para todos aquellos amigos que están al otro lado del charco puedan comprarlo! Espero que os esté gustando! Un abrazo enorme a todos por hacer posible este tipo de ilusiones!